OPINIÓN: El efecto AMLO tiene nombre, hartazgo

No existe otra manera de entender por qué AMLO mantiene una distancia prácticamente irreversible en las preferencias electorales.

De Política Y Cosas Peores

Han pasado 43 días de que se puso en marcha la campaña electoral rumbo a Los Pinos, y no existe otra manera de entender por qué Andrés Manuel López Obrador mantiene una distancia prácticamente irreversible en las preferencias electorales, que no sea el hartazgo de millones de mexicanos que quieren el término del sistema actual, que data -al menos- del sexenio de Carlos Salinas de Gortari.

La reciente gira del tabasqueño por el territorio poblano, dejó -una vez más- constancia del tsunami electoral que representa, y que tiene en un vilo a Los Pinos y al sistema político y económico por lo que ello significa.

Su discurso no cambia. Las propuestas son las mismas. Pero finalmente, son las cosas que la gente quiere escuchar y ello, nadie los puede negar.

Con un manejo de masas único, y que pocos poseen, López Obrador se ha hecho dueño del escenario político y público. Puede caer bien o mal. Pueden amarlo u odiarlo, pero nunca es ignorado. Ese es su plus.

Sus propuestas pueden ser desproporcionadas e inimaginables de concretar, pero siempre captan la atención, siempre se prestan al cuestionamiento y sobre todo, generan a los ciudadanos algo que nadie ofrece: la oportunidad de manifestar su hartazgo al sistema.

En el caso particular de Puebla, les podemos asegurar que desde hace algunos meses, el grupo de Moreno Valle “ya tiró el arpa” y han aceptado la victoria de Andrés Manuel en el territorio poblano, es decir, solo les queda la subsistencia que les ofrece el triunfo de Martha Erika Alonso.

Sin embargo, el escenario cada vez es más complicado. El nerviosismo ya se apoderó de toda la estructura morenovallista, y ello es evidente todos los días.

Faltan 49 días para la elección y el oleaje de AMLO crece y crece. No hace falta conocer encuestas. Solo platique con el vecino, con la familia, con sus amigos o con el tendero, y confirmará lo que estamos diciendo, siempre con un común denominador: el hartazgo.

POB/PSC