Foto: BUAP

La enfermedad de Parkinson es un trastorno progresivo del sistema nervioso que se caracteriza por la pérdida de una sustancia llamada dopamina a nivel cerebral.

Su sintomatología común es el temblor de las extremidades, rigidez muscular y facial, así como lentitud de movimiento.

Aunque no puede curarse, la L-3,4-dihidroxifenilalanina, conocido como L-DOPA, mejora notablemente sus síntomas. Sin embargo, después de cinco a siete años de administración provoca discinesias: movimientos involuntarios del torso y de las extremidades superiores e inferiores que llegan a ser más incapacitantes que la propia enfermedad.

En la búsqueda de alternativas contra este trastorno neurológico, un equipo de investigadores de la Facultad de Ciencias Químicas (FCQ) de la BUAP, dirigido por el doctor Daniel Limón Pérez de León, utiliza la cadena pesada de la toxina tetánica (Hc-TeTx), para contrarrestar los efectos secundarios de la L-DOPA y atenuar la muerte celular. 

La molécula de la toxina tetánica está formada por dos subunidades: la primera es responsable de los efectos tóxicos y de los síntomas del tétanos, mientras que la otra subunidad es inocua y tiene la propiedad de penetrar y actuar en el sistema nervioso central.

En el Laboratorio de Neurofarmacología de la FCQ se comprobó en modelos animales que el Hc-TeTx ayuda a frenar el daño neuronal provocado por el mal de Parkinson, el cual se manifiesta cuando existe una pérdida de entre 80 y 90 por ciento de las neuronas dopaminérgicas.

“El aporte científico que descubrimos al utilizar la cadena pesada de la toxina tetánica fue comprobar sus efectos neuroprotectores en modelos experimentales, como la sobrevivencia neuronal y mejoría a nivel motor, principalmente en movimientos finos y gruesos”, expuso Limón Pérez de León

 

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POB/JMVA