OPINIÓN: Inseguridad y corrupción sin freno

El Coloquio de los Perros

No tengo duda: durante décadas, la corrupción fue el peor fenómeno padecido y sufrido por la sociedad. Políticos los principales actores del reparto y empresarios o inversionistas quienes mayores recursos aportaban a la relación.

La cotidianidad estaba salpicada por la explotación del reparto ilícito de dinero y las influencias y el ejercicio del poder también preñaban todas las esferas de la burocracia para obviar o acelerar cualquier trámite o para omitirlo.

Impunidad y simulación arropaban con esmero y dedicación a la corrupción.

Así era y así es. Corrupción, impunidad y simulación siguen manteniendo presencia significativa en México. Pero han sido rebasadas.

La inseguridad: secuestros, extorsiones, robos, asaltos, asesinatos, feminicidios, han ya opacado, o cuando menos compartido la escena con la corrupción.

Ni el Mundial 2018 de Rusia, ni las campañas electorales han opacado asesinatos y ajustes de cuentas.

El crimen ha crecido y el estado mexicano ha sido rebasado. Se percibe ineficaz para el combate. Da palos de ciego.

Los candidatos a cualquier nivel no han sido capaces de plantear alguna solución. Al contrario políticos han sido víctimas inermes de la delincuencia y la inseguridad generada.

Ejecuciones: los seis policías fusilados en Puebla, y los descuartizados y puestos en Insurgentes, revelan la capacidad creciente de la delincuencia para operar y la raquítica capacidad del gobierno para el freno al crimen.

Es en el terreno de la pelea por territorios, deudas o ajuste de cuentas. Pero la inseguridad también ha salpicado de manera creciente a la sociedad.

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POB/LFJ