Foto: Agencia Conacyt

El consumo de medicamentos por iniciativa propia sin la prescripción o supervisión de un médico es una actividad común en la población, pero hacerlo durante el embarazo representa un riesgo importante para la salud de la madre y el bebé.

Un equipo de especialistas del cuerpo académico de Farmacia y Química Clínica de la Universidad de Guanajuato (UG) realizó una investigación para evaluar la prevalencia y los factores asociados con la automedicación entre mujeres mexicanas.

Ángel Josabad Alonso Castro, doctor en ciencias bioquímicas y líder del estudio, señaló que más de 20 por ciento de las mujeres que formaron parte de la muestra se automedican con productos hechos a base de plantas medicinales y analgésicos, principalmente, aunque también con otros productos como vitaminas y complementos alimenticios. ¿La razón principal? Aliviar los síntomas más comunes durante el embarazo.

Plantas medicinales

Las plantas más comunes utilizadas durante el embarazo son manzanilla (Matricaria chamomilla), limón (Citrus × limon), menta (Mentha), árnica (Arnica montana), sábila (Aloe vera) y jengibre (Zingiber officinale), para aliviar malestares como náuseas, estreñimiento, migraña y resfriado común, principalmente.

De acuerdo con estudios realizados en animales de laboratorio, el consumo de ciertas dosis de ruda deriva en malformaciones congénitas, aseguró el doctor Alonso Castro, pero, dijo, aún no hay estudios clínicos que den respuesta a esta asociación.

Fármacos

A diferencia de las plantas medicinales, las mujeres embarazadas recurrieron a la automedicación de analgésicos —paracetamol, bonadoxina y omeprazol, principalmente— para el tratamiento de fatiga, migraña, dolor de espalda y gastritis.

El estudio dirigido por Ángel Alonso Castro indica que el uso prolongado de paracetamol durante el embarazo se asocia a trastornos respiratorios y neurológicos (hiperactividad, autismo, por ejemplo) en los recién nacidos.

Para el científico, miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), es necesario empoderar a la población con información al respecto y evitar riesgos potenciales para el feto e incluso para la madre.

POB/JMVA