Foto: INAH

El radar de penetración terrestre o georradar y la tomografía de resistividad eléctrica son ejemplo de tecnología no invasiva que utiliza el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en los estudios preparatorios a la restauración en diversos inmuebles afectados por los sismos.

En Tochimilco, el complejo conventual franciscano es considerado un ejemplo relevante de la arquitectura religiosa del siglo XVI en América y uno de los 14 monumentos que comprende la ruta de los «Primeros Monasterios del Siglo XVI en las Laderas del Popocatépetl», reconocida como Patrimonio Mundial por la UNESCO, tuvo diversos daños, entre ellos grietas longitudinales a lo largo de las bóvedas de la nave principal del templo.

Actualmente se realizan tomografías, que son una suerte de cortes en muros para conocer el espesor y profundidad de la cimentación por medio de la inyección de corriente eléctrica y mediciones de variaciones en el voltaje al inyectar esa energía.

A los ingenieros también les interesa saber si los cimientos no han sido afectados por humedad o si hay alguna corriente de agua subterránea que pudieran estar erosionando la base, lo que provocaría efectos de hundimiento o desplazamientos que afectan las estructuras, por lo que es otro de los objetivos del estudio de resistividad.

POB/PSC