OPINIÓN: Un pato en el PRI

Los acuerdos y pactos políticos entre Rafael Moreno Valle y Enrique Doger Guerrero no se dicen, no se hablan, se demuestran en los hechos.

El Coloquio de los Perros

“Cuando veo un pájaro que anda como un pato, nada como un pato y grazna como un pato, lo llamo pato”, frase que ha sido atribuida al poeta norteamericano James Whitcomb Riley y que presuntamente la pronunció a principios del siglo XX. La frase, se hizo popular en la segunda mitad del siglo y fue utilizada, principalmente, en el mundo de la política.

Ahora aplica para el PRI de Puebla, sobre todo en la actividad de un personaje con la identidad de esa franquicia política: Enrique Doger Guerrero.

Durante varios años fueron señalados, difundidos, supuestos acuerdos con Rafael Moreno Valle; medios de comunicación, columnas y reflexiones de periodistas, rumores y señalamientos en redes sociales, referían pactos y acuerdos entre los dos políticos poblanos.

Ahora, en el reciente proceso electoral la candidatura de Doger Guerrero restó votos a Luis Miguel Gerónimo Barbosa Huerta, candidato de Morena al gobierno de Puebla, efecto que benefició a Martha Erika Alonso; Doger Guerrero visitó a Alonso Hidalgo para reconocer su triunfo, exhibieron imágenes alusivas, aún cuando, en los recursos legales que permite la legislación Barbosa Huerta ha cuestionado el resultado y no hay el finiquito del proceso electoral.

Javier Casique, líder máximo del priismo poblano, identificado plenamente con el doctor Doger, ha reconocido y defendido el triunfo de Martha Erika. En la desbandada priista el PRI poblano, franquicia política deteriorada, parece ser que ya tiene un solo dueño: el dogerismo.

Se percibe entre la clase política local esa estrecha relación entre el dogerismo y el morenovallismo.

En todo caso no hay impedimento legal.

¿Será cierto?

Si “…anda como pato…”.

 

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POB/PSC