Foto: Juan Manuel Vargas

El campeonísimo, el más grande, el ódiame más. Nombres que hacen que el visitante no tenga que ser presentado.

Un estadio universitario que se pintó de azul y amarillo. Esto no solo era en las tribunas, desde el tránsito, la peatonal y el transporte público; la fanaticada azulcrema ocupaba cada cuadro por donde se buscara enfocar.

Foto: Juan Manuel Vargas

Sobre el césped en pleno calentamiento, la poca afición de Lobos, ya había dictado sentencia a sus enemigos públicos: Paco Palencia y el "Maza" Rodríguez.

Pasaron dieciocho minutos, antes de que el olor a pólvora fuera captado por los artilleros de ambas escuadras. Primero el "Hermoso" Peralta, con una pelota llovida a segundo palo, donde no logró tener control del esférico y terminó la opción de gol en los guantes de Antonio Rodríguez.

Foto: Juan Manuel Vargas

En el lado opuesto, un balón por aire puso en un mano a mano a Luis Omar Tejeda, contra Marchesin; sin embargo, el trece la mandó por encima del marco americanista, en un intento de colocarla al ángulo.

Llegó la mitad del primer tiempo y lo positivo para los de casa era que, la afición se había olvidado de sus enemigos públicos, al punto que la voz de la afición lobezna se estaba empeñando más en hacerse notar en la grada, que mostrar su molestia contra el técnico y el 3.

Foto: Juan Manuel Vargas

Lo positivo les duro poco, ya que para el 30’, el capitán americanista, durante un córner, aprovechó un balón que no lograba despejar Michael Orozco, para cantar el primero para la escuadra capitalina.

Posterior a la euforia del gol, la afición y el equipo de las Águilas, bajo los decibeles en general, en el césped el equipo daba por su tanto y comenzó a disfrutar más del encuentro, de cierta forma buscó más entretenerse con su rival, que realmente plantarle cara.

El segundo tiempo empezó con mal para los locales, el que hasta el medio tiempo había sido el mejor para lobos, Bryan Rabello, tuvo que salir por lesión. En su lugar ingresaría un histórico y apreciado por la grada: Diego Jiménez, para tratar de buscar el empate. Su rol no tardó en manifestarse ya que a los minutos se quedó al suspiro de anotar y de meter a su equipo de llenó.

Foto: Juan Manuel Vargas

Hablando de hombres queridos por la grada, al 60’ llegó el momento para que el máximo ídolo azulcrema, el hombre del momento en Coapa, el ingreso de Diego Lainez que desde que se diera el anuncio de su ingreso en el sonido local hasta que piso el césped la afición de las Águilas no dejó de vitorearlo.

El ídolo tuvo su momento, pelota por el carril de la derecha y tres hombres de lobos delante del canterano americanista. Al siguiente segundo eran tres jugadores locales superados tratando de alcanzar al menor de los Lainez, todo esto luego de que este los llevara a pasear con una ruleta. Posterior a dejar detrás a sus perseguidores, levanta la vista y cambia de juego para Andrés Ibargüen.

Sin embargo el partido y las escuadras no terminaron por brindarle más reflectores a la joya, ya que en los últimos minutos el 20 y el partido fueron más de un tono discreto pero con final a favor del equipo que buscó más; en el último segundo Matheus Uribe anotaría desde el manchón penal el 0-2 definitivo para los visitantes.

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POB/PSC/JCSD