OPINIÓN: Los linchamientos, de la barbarie a la impunidad

El linchamiento en Acatlán de Osorio deja en evidencia no solo la incapacidad de las autoridades para frenar estos brutales crímenes.

De Política y Cosas Peores

La barbarie cometida en San Vicente Boquerón, comunidad perteneciente a Acatlán de Osorio, donde dos inocentes labriegos perdieron la vida a manos de una perturbada turba, una vez más, deja en evidencia no solo la incapacidad de las autoridades para frenar estos brutales crímenes, además, la evidente descomposición del tejido social que ha llegado a niveles sin paragón en la historia contemporánea de Puebla.

Liberar órdenes de aprehensión en contra de los presuntos responsables –uno de ellos ya muerto por cierto a causa de la cirrosis– no le regresará la vida a estas personas, por cierto, uno de ellos un joven estudiante de la carrera de Derecho en Xalapa, Veracruz; ni tampoco, mitigará el dolor, impotencia y desgracia de los deudos, aunque se espera de confirmen pero ya, las detenciones.

¿Cuántos sucesos más deben pasar para que la autoridad se dé cuenta que el estado de derecho en Puebla se ha perdido?

Intentos de linchamientos, muchos de ellos consumados, tenemos noticias todos los días. ¿No les basta eso para ponerle fin a esta malsana costumbre que cada día deja más dolor y lamentos?

Que no quepa la menor duda, los linchamientos son producto de un vacío de autoridad que se da en distintos planos, incluyendo una mala impartición de justicia, la mala estrategia de la autoridad a través de la policía, así como el crecimiento de la impunidad.

El flagelo de la delincuencia permite que la gente actúe en consecuencia, aunque ello sea al margen de la Ley.

Es notorio también que existe un distanciamiento evidente entre la Secretaría General de Gobierno (SGG), responsable de la política interna del estado y las autoridades municipales, pues es la institución que está obligada a ofrecer la fuerza pública que requiere en aquellos espacios que tenga este tipo de apremios –y sobre todo– tengan la capacidad de prevenir.

Un tema relevante en los linchamientos es, sin duda, la capacitación de los cuerpos de seguridad, particularmente durante las acciones que deben adoptar durante el desarrollo de las turbas, pues generalmente son claramente rebasados por la enardecida población, sin que se pueda hacer mucho al respecto.

En Puebla es evidente que se carece de cuerpos de investigación, pues posterior a los eventos de linchamientos, los responsables “se pasean como Pedro por su casa”, sin que reciban la sanción que merecen.

Ojalá que los deudos de las dos víctimas de San Vicente Boquerón, no se queden con el trago amargo de la impunidad que priva en Puebla.

 

 


POB/LFJ