En Santiago Tochimizolco los estragos del sismo todavía se sienten. En esta junta auxiliar del municipio de Tochimilco, los habitantes aún resienten los efectos de los derrumbes de las casas y de su iglesia principal, dedicada a Santiago Apóstol.

Las calles que llevan al centro y la presidencia auxiliar están restringidas al pueblo, pues algunos edificios continúan apuntalados y con daños; temen que el menor viento derribe lo que queda.

Se cumple un año del sismo y Poblanerías recorrió la junta auxiliar donde 90% de las casas tuvieron daños y 60% se vinieron abajo.

Para llegar a Santiago Tochimizolco hay que pasar Tochimilco, más adelante, a unos 15 minutos, sobre los cerros, está el pueblo que en su mayoría está conformado por personas mayores y niños.

Es una de las zonas cercanas al volcán Popocatépetl y por eso, tiene habilitadas las rutas de evacuación, pero en mal estado. Baches, caminos angostos y pegados a una barranca, dificultan el acceso al pueblo. Por ese trayecto, diariamente transitan estudiantes que toman clases en Tochimilco y campesinos que venden sus productos en Atlixco.

Gregorio Cantero Sánchez, regidor de obras en la presidencia auxiliar, mostró a Poblanerías en línea, las afectaciones que persisten y las obras que han iniciado.

"El pueblo está decaído, es muy doloso lo que pasó pero hay que superarlo. Lo único que yo pediría a los gobiernos, estatal y federal, sus ayudas a los que más lo necesitan".

Lenta reconstrucción del INAH

La iglesia de Santiago Apóstol, el recinto de mayor importancia y cariño para los habitantes, tuvo la mayor afectación en la cúpula y torre. Desde su edificación, cuentan, tuvo una inclinación, que con el sismo se ha inclinado aún más, causando temor de que caiga.

Junto a la iglesia de Santiaguito está la antigua escuela Benito Juárez, que con el sismo de 1985, fue desalojada, ahora, 33 años después, con dos sismos de gran magnitud, la edificación está por caer, sin que hasta ahora, alguna autoridad haya intervenido el lugar.

Actualmente, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) tiene a su cargo la reconstrucción de la iglesia y de una casona que está en contra esquina. A un año del sismo, solo el recinto religioso ha comenzado a ser reparado; la casona no. Los habitantes piden al INAH que les permita derribarla, pues consideran que es un riesgo para la comunidad.

Los entrevistados explicaron que, dicha petición fue negada, justificando la antigüedad de la casa; sin embargo, tampoco ha sido intervenida para su restauración. Por eso, los vecinos han colocado algunos avisos de advertencia para que las personas que transitan por esa calle no se acerquen a la propiedad y evitar accidentes por derrumbe.

Poblanerías solicitó al INAH su postura respecto al tema; sin embargo, la solicitud no fue atendida.

Gregorio Cantero platica que los trabajos de remodelación y restauración de la iglesia comenzaron en junio de este año; la torre dañada fue demolida y reconstruida con una altura menor a la original. Por dentro, se han realizado obras de “resanado” para tapar las grietas.

Pero, luego de tres semanas de trabajo, la obra fue pausada. Solo quedaron las lonas que anuncian la intervención del INAH, los escombros y alguna que otra herramienta. Al frente, el portal que da la bienvenida al atrio, todavía está apuntalado.

Es ahí, en el atrio, donde Juan Mendoza, uno de los habitantes de Tochimizolco, pica la piedra de los escombros de la torre demolida. “Estamos limpiando para cuando vengan a terminar la obra la usen”, comenta. Él, junto a otros tres hombres, acuden diario a la iglesia para resguardar las imágenes de los santos y seguir ayudando a su conservación.

Foto: Juan Manuel Vargas Alvarez

Casas inconclusas

Desde que ocurrió el sismo, quienes pudieron, comenzaron a reconstruir con sus propios recursos; y pasó más de medio año para que la ayuda comenzara a reflejarse.

El regidor de obra indicó que, en diciembre de 2017, tuvieron el primer acercamiento con el gobierno federal para realizar el censo y entregar las tarjetas del Fondo de Desastres Naturales (Fonden). Los montos máximos que entregaron a quienes tuvieron pérdida total de su patrimonio, oscilaron entre 90 y 120 mil pesos.

"La reconstrucción va a la mitad, un 50%; en algunos casos llega a 70%. De los gobiernos que hayan venido, solo el federal con el FONDEN. Gracias a ellos, es lo poquito que se ha estado reconstruyendo".

Con ese dinero, algunos beneficiarios decidieron construir “por su cuenta”, otros eligieron las empresas, de la lista del gobierno federal, para que edificaran la casa. Pero fue entre marzo y abril de este año, seis meses después del 19 de septiembre, que comenzaron los trabajos.

Foto: Juan Manuel Vargas Alvarez

Hasta ahora, las casas están en “obra negra”. No se han conectado los servicios de agua y energía eléctrica, además de que les hacen falta colocar ventanas y puertas.

Elia Carmona, una de las beneficiarias, cuenta que uno de los representantes de Coadobe, una de las constructoras encargadas de la edificación, le informó que sería en el mes de agosto cuando le entregarían la casa terminada; pero hasta ahora, eso no ha sucedido.

Mientras tanto, ella y sus padres, viven en un cuarto “que quedó” de su antigua casa, a la espera de que su nuevo patrimonio pronto esté listo.

Los candidatos “no llegaron”

Todos los entrevistados por Poblanerías refieren que la ayuda que recibieron provino del gobierno federal y no del gobierno estatal.

Hace un año, Juan Mendoza bromeaba diciendo que la ayuda llegaría pronto, pues 2018 era año electoral. Sin embargo, Gregorio Cantero dijo que en la pequeña comunidad, los candidatos no “subieron”.

Aunque no se realizó ningún evento ni mitin político, lo que sí llegó fue la propaganda de los candidatos al gobierno del estado, colocadas en casas donde los daños todavía se notan.

Santiago Tochimizolco poco a poco se recupera del paso del sismo. Las grietas y los escombros quedaron como fantasmas, y la gente espera que un día se vayan. Pese a todo, la esperanza, la calidez y su hospitalidad los mantiene con vida.

Texto: Lizeth Flores Jácome
Video: Juan Carlos Sánchez 
Fotografía: Juan Manuel Vargas

 

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