Foto: Melitón Tapia/INAH

En el Museo Nacional de Antropología (MNA) un grupo de habitantes ha recreado la ritualidad del Mihcailhuitl: "La fiesta de los muertos" que se celebra en Cuacuila, Puebla, con la finalidad de mostrar al público su ideología mortuoria y dar continuidad a esta tradición de orígen prehispánico.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), ha impulsado el montaje de la tradicional ofrenda de Día De Muertos en sus instalaciones, y diversas comunidades se trasladan a este recinto para llevar a cabo dicha representación, de la manera más fiel posible.

En esta ocasión, miembros de la localidad poblana de Cuacuila, realizaron la instalación arquitectónica y museográfica de una casa tradicional de su región, dentro de la cual fue colocado el altar de muertos, compuesto por elementos como patzcalli (platillo elaborado a base de pipián y chile guajillo), mole con guajolote, tamales de alverjón, frutas de temporada (naranjas, mandarinas y plátanos); cervezas, aguardiente, cigarros, agua "para mitigar el largo viaje de los difuntos", pan, veladoras y arcos de cempasúchil: la flor de muerto.

Cuacuila, comunidad asentada en la Sierra Norte de Puebla, realiza año con año esta actividad que también es una celebración de tipo agrícola porque marca el cierre de la cosecha.

El día 31 de octubre inicia el Mihcailhuitl (fiesta de los muertos) con el recibimiento que se hace a los niños fallecidos. Por medio de un camino hecho con pétalos de cempasúchil, la familia señala a los difuntos la entrada al altar.

Habitualmente, la gente llama a las almas por medio de oración e incienso, comen en sus hogares y por la tarde asisten al cementerio local para limpiar la tumba del difunto y ofrendar alimento.

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POB/PSC