CUENTO: Capítulo XV de La rebelión de los vagos

Una serie de cuentos literarios escritos desde enero de 2017 a la fecha.

La Barca de los Locos

-A veces creo que me observa, algunas veces sueño con ella;  confesó Marco a todos sus amigos con rostro agitado. Los desposeídos que estaban con él, le escuchaban atentamente.

-No soy tan nihilista después de todo, la vida se hizo un lugar inmensamente vacío desde que ella simplemente me dejó de amar; todo era gris, polvoriento, semi desértico, como si viniera de algún planeta vacío completamente diferente a este. Siempre importa más amar que ser amado, si algo aprendí; fue entender la fortuna y el esfuerzo que significa qué alguien nos ame; a pesar de ser nosotros mismos , no depende de nosotros, nuestra tarea es amar por siempre, a contra corriente de nuestro mundo que todo intercambia, de nuestro tiempo que solo sabe de monedas. Tengo rostro, tengo arrugas, tengo tiempo entre las cejas. Todos los días deseo que vuelva, no existe un maldito día en esta eterna e irreversible vida, que no piense en ella, eso convirtió todo en un desolado infierno, en un especie de muerte en vida, eso hizo a mi mundo un páramo.

– Pero en mis sueños: el deseo es realidad, el deseo construye mundos; mientras mi alma se extravía por el asombro que le causa, la escasa diferencia entre el olimpo y algunos mortales. Mi mente sigue soñando y escribiendo, jugando con el lenguaje. Hablando todo el tiempo inconscientemente a ustedes, entre mi habla y mi escritura, se encuentra todo eso que desconozco de mí, entre mi voluntad y mi cuerpo, entre mi alma y mi espíritu, entre mis palabras y mi alma. Solo algunos mortales se comparan a los humanos de la antigua Atenas, vivimos en la era donde el único dios universal es el dinero.

-Por ejemplo: el anciano Borges cuando caminaba por Buenos Aires como peripatético ¿Qué diferencia puede existir entre Borges y Hermes? para mí no mucha, ambos son inmortales, uno por mitología, el otro por su historia, por su inmenso y laberíntico pensamiento.

-Pero un funesto día, Cronos tuvo un mal sueño, que después se hizo pesadilla: “los humanos, invirtieron el concepto de la divinidad en la cultura helénica.” Sus actos y creencias eran totalmente opuestos a las de los antiguos, nunca había existido una diferencia tan inmensa.

-Eros pretende detener el tiempo, Tánatos se impacienta aunque siempre tuvo un toque suave, Hipnos delira en su circular sueño, Afrodita y su indefinible belleza; atormenta el cuerpo y el pensamiento de cualquier mortal, la bella diosa de la sabiduría invita a la prudencia aunque en el fondo está desesperada, Dionisio va a un grupo de alcohólicos anónimos y se pretende curar. Los dioses de la post modernidad deben ser obreros que un mal día se embriagan y se matan por desamor; o bailarinas que un día enamoran a alguno y después lo utilizan como objeto para vengarse de lo que les hizo la especie, el olimpo post moderno también debe tener a algún padrote desalmado, que exprime a todos los que puede a costa de lo que sea por su dinero, y el principal dios de todos, algún banquero que empeña los ahorros de los demás y destruye ilusiones.

-Nada me hace feliz, pero no he dejado de creer en mis utopías, en lo que el sabio Galeano nos enseñaba; utopías que permiten seguir y crean un sentido, aunque este no exista. Mientras sufra de hambre un solo hombre en la tierra; y por otro lado existan personas “dueñas de objetos lujosos con los que se alimentarían poblaciones grandes de gente”, la sociedad es cómplice, totalmente egoísta e inmoral, como esos magnates a los que envidian y admiran, son igual de inmorales, sus lujos y excesos, son ostentosamente inmorales. Mientras 20 individuos tengan más fortuna que todo el planeta restante, quien defienda el sistema en turno, que sea tomado por un inmoral de baja ralea, ser rico es inmoral en estos días; aunque ellos dominen las buenas costumbres, dejaremos de pensar en el consumo como felicidad solo un maldito día, de ningún modo: ni las casas, ni los autos, ni la exclusividad, nos salvarán como especie de no importar, de ser olvidados, la trascendencia, si es que puede existir una, es que para bien o para mal, hablen de nosotros, de lo que fuimos, de lo que hicimos por otro ser vivo.

-Cambiaremos los valores en turno, recuperaremos los diálogos, dejaremos de pensar que el que tiene más dinero es digno de admiración, nos centraremos en el respeto y la comprensión, defenderemos la libertad, nos pondremos de acuerdo en nuevos límites y reglas, viviremos en armonía con la naturaleza, para hacer esto, debemos terminar y poblar nuestra cuidad del bosque.

Los demás desposeídos aplaudieron al escuchar tan elocuente discurso y regresaron después de horas de caminata, regresaron reflexivos con su nuevo integrante.

 


POB/AAG