Foto: INAH

La Pirámide de la Luna, conocida por los antiguos pobladores del Valle de Teotihuacán como Meztli Itzácual, ha sido objeto de diversas exploraciones desde el siglo XVII.

En una prospección realizada recientemente por un equipo de investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en colaboración con el Instituto de Geofísica de la UNAM, se confirmó la existencia de una cámara de 15 metros de diámetro localizada bajo el edificio, así como un túnel que desemboca hacia el sur de la Plaza de la Luna, en la Zona Arqueológica de Teotihuacán.

La oquedad, localizada a ocho metros de profundidad, podría tratarse de un espacio con fines rituales, la investigación, más que estar enfocada en encontrar una cámara funeraria, gira en torno al espacio ritual vinculado con el inframundo que le dio sacralidad a la antigua urbe.

El hallazgo de la cámara y del túnel es resultado de un estudio de resistividad eléctrica, efectuado alrededor de la Pirámide de la Luna en junio de 2017, por expertos del INAH y un equipo de especialistas del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México, pero es hasta ahora que se dan a conocer los resultados del estudio.

La Pirámide de la Luna es la única edificación del sitio arqueológico que tiene enfrente la Calzada de los Muertos de manera directa. Además, fue una estructura que se trabajó de forma constante por los propios teotihuacanos, quienes la agrandaron en siete ocasiones y está relacionada con los rituales que se hacían en la Plaza de la Luna.

Se tiene conocimiento de esta estructura piramidal desde las primeras crónicas de la segunda mitad del siglo XVI, donde aparecen dibujadas las dos grandes pirámides del Sol y de la Luna.

En el siglo XVIl, el documentalista Carlos de Sigüenza y Góngora excavó un pozo en la Pirámide de la Luna, y desde entonces se sabía que fueron hechas por el hombre.

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POB/PSC