OPINIÓN: Adiós al Gerente de la capital poblana

La capital de Puebla está en la víspera de iniciar nuevos tiempos, donde los retos no son menores para una Presidenta Municipal como Claudia Rivera Vivanco.

Estamos a una semana de que Luis Banck concluya su “gerencia” al frente del gobierno municipal de la capital poblana. Y no, no se le puede llamar presidencia, a un periodo donde desde el 16 de febrero de 2016, la capital entró a un limbo que nos llevó a perder mucho tiempo y recursos para re direccionar un timón que se ha mantenido descalibrado y con muchas decisiones erráticas.

Es difícil concederle a Luis Banck el reconocimiento como presidente municipal, cuando ningún ciudadano votó por él y su designación obedeció a un intenso cabildeo político de un grupo hegemónico cuya conveniencia hizo posible su arribo al llamado “Charly Hall”.

Los poblanos estamos cansados de este tipo de decisiones al vapor que nos han costado el repunte de la delincuencia en la ciudad de Puebla, donde los indicadores de la autoridad municipal nada tienen que ver con la realidad que hoy vivimos.

El adiós a Banck se da sin pena ni gloria, como una estricta gerencia que se mantuvo timoneando un barco al que urge retomar un rumbo definido.

El gerente municipal permaneció silencioso ante todos los actos de abuso de poder cometidos en contra de los ciudadanos sobre todo en el cobro de servicios públicos como en el polémico caso del agua potable, que sin duda será uno de los grandes capítulos que tendrán en la mira a las nuevas autoridades.

La capital de Puebla está en la víspera de iniciar nuevos tiempos, donde los retos no son menores para una Presidenta Municipal como Claudia Rivera Vivanco, que a pesar de su inexperiencia empieza a dar esas señales que puedan hacer que Puebla no resienta el arribo de una nueva administración municipal, que requerirá de tiempo para tomar el control y ritmo de una ciudad a la que le urge resolver conflictos de inmediatez, como inseguridad y servicios públicos.

El contexto político seguirá su rumbo, y a Luis Back seguramente lo veremos volver a esa burbuja de donde salió.

El referente de un gerente municipal queda en Puebla como esa improvisación e imposición que no debemos permitir cuando se trata de salvar los intereses de un grupo político y no de una sociedad.

Bienvenida la nueva etapa en la Angelópolis que el trabajo se refleja no con el reflector, sino con un trabajo real de quienes forman parte ya del nuevo Ayuntamiento.

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POB/PSC