La explosión de un “artefacto no identificado” en el comedor de un colegio secundario de la ciudad portuaria de Kerch, en Crimea, y una serie de disparos contra docentes y alumnos provocaron al menos 19 muertos, según informó el comité nacional antiterrorista de Rusia.

El presunto autor del ataque es un estudiante que “se suicidó”, sostuvo el primer ministro de la península Serguei Aksionov en una entrevista para la AFP.

“Estaba en cuarto año. Su cuerpo fue hallado en la biblioteca”, declaró el funcionario al canal ruso Rossiya 24.

Un responsable del organismo oficial, Andrei Prjedomsky, indicó por televisión que había unos 50 heridos y que la mayoría de las víctimas son adolescentes.

Rusia abrió en principio una investigación por “acto terrorista”, confirmó la vocera Svetlana Petrenko. Pero luego esa línea perdió relevancia al tener un principal sospechoso.

Se trata de un chico de 18 años (y no 22 como se había divulgado), rubio y de pelo corto, llamado Vladislav Roslyakov: imágenes de las cámaras de seguridad de la escuela lo muestran manipulando un gran fusil.

“Hubo una explosión, todos los cristales se rompieron. Y después unas personas armadas empezaron a correr, abrir puertas y disparar a todos”, contó un profesor de la escuela, de acuerdo con una fuente de RT.

El presidente ruso Vladimir Putin habló de “una tragedia” y expresó sus condolencias a los familiares de los fallecidos y heridos: “Las autoridades sanitarias harán todo lo posible para garantizar la pronta recuperación de los heridos y los resultados de la investigación se harán públicos”.

La agencia de noticias Tass informó que “más de 200 militares del distrito del sur y unos 10 vehículos pesados fueron enviados a Kerch por orden del comandante de las fuerzas armadas, para ayudar”.

La península de Crimea es un territorio que desde 2014 se disputan Rusia y Ucrania.

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POB/AAG