CUENTO: Capítulo XVII de la Rebelión De Los Vagos

Una serie de cuentos literarios escritos desde enero de 2017 a la fecha.

LA-BARCA-DE-LOS-LOCOS

El límite del impulso sexual en la nueva ciudad, era la elección del otro; el deseo carnal,  el deseo de otro cuerpo, el deseo de satisfacer los impulsos genitales, no puede ser institucionalizado; sin embargo, en esta ciudad, solo  podían  ser castigados quienes  transgredían manifiestamente el deseo del otro, quienes después de ser denunciados delante del consejo de sabios, encabezados por Marco Aurelio, insistían en transgredir una prohibición solicitada delante del consejo. Los delincuentes sexuales eran aquellos que, después de alguna  petición manifiesta ante el consejo de: distancia personal, decidían transgredir lo acordado entre los sabios y los demandantes.

Se les decía sabios, a aquellos que leían más que los demás, pero la lectura era una sugerencia para los pobladores, no una obligación. Era una obligación para mandar, solo podían mandar los que leían y probaban que el conocimiento escrito, el conocimiento de tantos años olvidado en los libros, les servía de algo en su vida, tenían que probar que aplicaban los preceptos de lo que leían.

Su biblioteca fue financiada con su comercio incipiente, y con el poco dinero que Marco aun conservó de su anterior vida. Las órdenes, las decisiones se discutían y se votaban en un Ágora conformada por los miembros originales que antes mencioné, tenía un total de 30 miembros.

Aquel día, 27 de Diciembre de 2017, el Ágora de la nueva ciudad estaba reunida, la totalidad de sus miembros estaba presente, cuando Marco Aurelio De La Fuente, ahora de 35 años, comenzó su perorata:

─Nos pide el gobierno de la ciudad más cercana a la nuestra, que regresemos, nos dicen por escrito, que nos van a dar un apoyo Estatal, que dejemos los bosques, que nuestra tierra es territorio y propiedad Federal, nos dan la orden de irnos de aquí.

Los 750 miembros presentes, que se les permitía siempre escuchar y opinar, siempre con orden, mientras el Ágora sesionaba, escucharon estupefactos, e iniciaron los abucheos y silbidos.

Marco levantó sus brazos pidiendo calma, el silencio por fin inició, entonces retomó la palabra:

─Por supuesto no vamos a volver, su furia consiste en que: logramos sobrevivir sin su dinero, pero ellos siempre asumen ser dueños de los individuos. El Estado no puede estar por encima del individuo, de su libertad, de su decisión, el Estado debe estar en función de los individuos. Marco Aurelio levantó la voz aún más.

─Nosotros trabajamos esta tierra cuando nadie la habitaba; ¡la tierra es de quien la trabaja!, no solo eso, el mundo podría sobrevivir si 62 personas distribuyeran sus recursos. Es atroz lo que nos piden, solo quieren dinero para impuestos y seguir viviendo como Virreyes; atenta contra nuestra libertad.

El público estaba expectante, cuando Lapis tomó la palabra:

─Hermanos, el mensaje del gobierno es claro, nadie puede auto-gobernarse sin pagarles tributo a ellos, y a su absoluta incompetencia, lo que ellos llaman progreso, fue nuestra perdición, lo que ellos llaman oportunidad económica y de crecimiento, resultó ser nuestra exclusión y subdesarrollo. Si aprendimos algo de esos grandes sabios de la humanidad, los griegos, si aprendimos algo de nuestros héroes históricos que hicieron patria a esta nación. Si nos enseñaron algo ellos, fue hacerle frente a la tragedia. Sobreviviremos, y si nos vienen a quitar, les enfrentaremos, quizás no tengamos armas para enfrentar a su ejército, pero podríamos convocar a los medios nacionales, para que se sepa lo que nos pretenden hacer.

─Necesitamos celulares, cámaras, periodistas, Internet, atención. El público aplaudió. Una intervención de Marco Aurelio terminó con el discurso de Lapis.

─No podemos de ningún modo enfrentar fuerza con fuerza, ellos acaban de aprobar una ley donde pueden intervenir donde quieran, de la forma que quieran, alegando lo que quieran, sin que podamos objetar gran cosa.

─Seguiremos nuestra vida como hasta ahora, en comunidad, sobreviviremos. Si esto llega al punto donde nos manden al ejército a quitarnos, ya habremos informado a la comunidad nacional sobre el despojo de tierras, que pretenden hacer, para ampliar la carretera y poner un centro comercial en este lugar. Si la humanidad sigue creciendo así, en este acelerado ritmo consumista, debemos olvidar al planeta entero maldición. ¿Para qué quieren construir lo que sea y exterminar el bosque?, el capitalismo corporativo crece como una maldita plaga, que absorbe todo intento alternativo de vida, y a su vez, destroza al planeta en sí, es su enemigo invisible, su implosión.


POB/PSC