CUENTO: Capítulo XVIII de la Rebelión De Los Vagos

Una serie de cuentos literarios escritos desde enero de 2017 a la fecha.

LA-BARCA-DE-LOS-LOCOS

Los finales siempre duelen, la humanidad es la única capaz de tener un grado de crueldad que ninguna otra especie tiene: su normalidad, su cotidianidad, su resignación ante la realidad que desborda todo, su conveniencia para solo creer y pensar lo que les conviene, lo que les agrada, lo que los haga sentir mejor, ignorando lo exterior.

Albert Camus decía:

“Fui a mitad de camino entre la miseria y el sol. La miseria me impidió creer que todo está bien bajo el sol y en la historia, el sol me enseñó que la historia no es todo.”

La rebelión de los vagos terminó un 12 de noviembre de 2018; todos sus miembros fueron arrestados o desaparecidos. Los medios masivos –me refiero a la televisión mexicana– dijeron que había existido algún conflicto con personas que saqueaban combustible en la zona, y por eso existieron algunas grabaciones en las redes sociales de personas agrediendo con palos y piedras al Ejército.

El centro comercial se construyó sobre lo que quedó de la ciudad de los vagos. Destrozaron las habitaciones, sus árboles, sus acueductos, el hogar para los perros; solo quedaron dos comercios y una gasolinera. La demás información y videos de lo que sucedió ese día, fueron borrados de las redes. La ciudad y su desarrollo.

Esta historia es contada por alguien que logró escapar de noche de la ciudad, y como en los antiguos relatos de la humanidad, intenta que esta historia se reproduzca de boca en boca; que sea al menos una fantasía utópica, un recordatorio para muchos seres humanos, un tributo que nos recuerda que podemos vivir de otra forma, un eco, una intención que enuncia que podemos pensar el fin de la desigualdad atroz dejando de consumir lo que nos ordenen, un recordatorio de lo que debe ser más importante para el ser humano, su semejante antes que su comodidad. El mensaje sería: dejar de consumir como autómatas sin cerebro, dejar de entender al prójimo como alguien que asusta y merece ser pobre, entender que como dice la célebre canción mexicana: “solo nos llevamos un puño de tierra de esta vida” y el recuerdo de nuestras acciones añadiría.

Todos estos personajes imaginarios –puesto que la vida es en gran parte fantasía e imaginación– lo que nominamos como realidad, es algo bastante imaginario en sí; son una interpretación más. Se hundieron en una nada de indiferencia y apatía, pasó con ellos, lo mismo que ha pasado con mi país tantos años: nada; tantas víctimas cuya sangre no causó un solo cambio, la historia más antigua de todas: es la de la violencia inservible y la desigualdad en México.

Cada mujer desaparecida, cada varón, cada muerto que nadie pudo velar, todos esos nombres e historias enterrados en fosas comunes; hombres me imagino recordados por casi nadie, no los conocí pero me duelen. Me duelen junto a estos personajes desaparecidos, dejan un extraño vacío cada noche en mi pecho mientras mi pensamiento, pretende hacer panegíricos a los que la vida les arrastró en un mar de crueldad.

Marco Aurelio no fue arrestado; este narrador lo vio escapar del Ejército el día del conflicto. Tiempo después, cuando salieron del “arresto” la mayoría de sus compañeros, los que siguieron sin querer pertenecer al imperio del capital, lo alcanzaron en la selva de Chiapas; Marco nunca perdonó que el Estado les desplazara violentamente, Marco entendió que el Estado actual está al servicio del capital y castigará a todo aquel que no quiera rendir tributo a estas dos obscuras entidades.

México siguió con el ritmo vertiginoso de sus ciudades, con su aparente calma, con su indiferente ritmo de vida. La sociedad no se sublevó ante el oprobio; La Rebelión De Los Vagos, fue en vano como su revolución pacifista.

Aun así ellos vivieron su sueño, ellos conquistaron su inmortalidad, ellos fueron dignos de su libertad. Ellos vivieron como la sociedad les tenía prohibido vivir, sin necesitar el dinero, su consumo, sus comercios; su orden desigual de explotación.

Este relato corto, está dedicado a todas las víctimas y desaparecidos en mi querido país, y a todo ser humano que sufre por la desigualdad económica atroz imperante.


POB/LFJ