LITERATURA: Los Aforismos De La Liquidez

Del papel moneda, solo sabemos que nos puede otorgar algo a cambio, no sabemos nada del tiempo de vida invertido en lo que consumimos.

LA-BARCA-DE-LOS-LOCOS

Sobre la libertad diluida:

I. La sensación de libertad que se siente al ir conduciendo en una carretera rodeado de naturaleza, tiene un límite terrible: la necesidad de tener billetes y una gasolinera cerca.

II.Los sueños tienen olor y forma de papel moneda.

III. Del papel moneda, solo sabemos que nos puede otorgar algo a cambio, no sabemos nada del tiempo de vida invertido en lo que consumimos.

IV.El amor es proporcional al tiempo dedicado al individuo amado; pero en estos días de lo que menos se dispone es de tiempo y libertad.

V. La libertad del individuo postmoderno termina cuando sus cuentas están en ceros, cuando no tiene ahorros, cuando necesita vender su tiempo a cambio de dinero. Este es el límite radical a la supuesta libertad del modo de producción capitalista.

Sobre el carácter capitalista, la psicología de Dostoievski:

VI. En la literatura de Dostoievski, el síntoma capitalista es evidente; por ejemplo, en los hermanos Karamazov: Catalina nunca perdona a Demetrio su deuda; es uno de los motivos del delirio que el personaje tuvo durante el juicio a su “amado”. Nunca le perdona gastarse su dinero con otra mujer y lo hunde declarando en su contra, Dostoievski sabía que el dinero mal empleado: (robado, no gastado en lo que se prometió);  causa un sentimiento de  deslealtad mayor inclusive  a la de los cuerpos infieles;  estos cuerpos que hasta en el acto del (matrimonio) se convierten en la psique inconsciente, en una propiedad privada más.

VII. Dostoievski va más allá; como cualquier genio fue adelantado a su época, nos entrega en su magistral obra: “Los Hermanos Karamazov” (1879), la siguiente radiografía del alma  del siglo que vendría, nos muestra el esqueleto del pensamiento capitalista; como el mejor psicólogo de su época, se adentra en la patología del pensamiento líquido, nos dice: “somos, a veces, excelentes, pero a condición de que todo vaya a medida de nuestros deseos. Nos entusiasman los nobles ideales, pero a condición de alcanzarlos sin pena y sin esfuerzo. Aceptamos el sacrificio ajeno, que nos aprovecha, pero nos negamos a ofrecer el nuestro. Organizadnos una vida feliz, dadnos una libertad absoluta y veréis que buenos somos. ¡No codiciamos nada, pero dadnos cuánto dinero podáis, y se vería entonces con qué desprecio lo derrochamos en una noche de orgía! Y si nos negaseis el dinero, os demostraremos cuán fácil nos es obtenerlo, si es preciso.”

VIII. El aforismo anterior denota la fractura del deseo del individuo capitalista, el autor describe el susurro íntimo del alma líquida; negarse a sacrificarse pero demandar el sacrificio ajeno para poder consumar el ciclo  de consumo, es así como se justifica la explotación del otro. Lo que causa una constante de insatisfacción en los humanos que habitaron el orbe después de Dostoievski; estos humanos de la  postmodernidad, que  al perder su ontología, su trascendencia, al ver diluidos sus valores por lo ubicuo que resulta el capitalismo para el mundo, no tuvieron otra opción que consumir y  dejarse consumir en los siglos XX y XXI. Si Dios se moría, la consecuencia era que todo estaba permitido; la libertad fue sometida de inmediato por el nuevo rector de los actos del hombre, el capital y la liquidez; la posibilidad de acumular lo posible para no vender tiempo de vida, instantes perecederos, la obediencia llamada trabajo que absorbe la mayor parte del presente de los sujetos.

La eternidad vacía.

IX. Si anhelar vivir eternamente es un error según Schopenhauer; si desear la perpetuación del individuo es atroz porque tendría que desear la eternidad de mi egoísmo, de mi vanidad, de mi narcisismo, de mi animalidad, de tantos instantes y rostros que quisiera olvidar; entonces,  esta existencia fue el resultado de un soñador que quería despertarse de un horrible sueño.


POB/JCSD