OPINIÓN: De Roma y otros amores

No cabe duda que Roma será recordada como un parteaguas; el impacto de la tecnología en la forma en que consumimos contenidos audiovisuales.

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La más reciente película de Alfonso Cuarón ha sido blanco de comentarios diversos. Los dichos abarcan un amplio espectro, cuyos temas van desde su relevancia cinematográfica hasta su potencial para regresar al debate público la discusión sobre los derechos de las personas trabajadoras del hogar. Hay una arista que también ha sido explorada: el impacto de la tecnología en la forma en que consumimos contenidos audiovisuales.

Quienes saben de cine y han tenido oportunidad de verla, no han dudado en expresar que esta película es una de las mejores del cine mexicano en muchos años. Incluso hay personas que la sitúan al lado de “Los Olvidados”. El León de Oro y varios premios más se constituyen como respaldo de la trascendencia de esta película.

En relación a su exhibición en México, la revolución llegó el 20 de noviembre y su vehículo fue una publicación en la cuenta de Twitter del propio Cuarón:

“Quiero muchas más funciones en México, tenemos todas las salas que hemos podido conseguir que, tristemente, son 40. Para poner las cosas en perspectiva, en Polonia se exhibirá en 57 salas y en Corea del Sur en 50. ROMA está disponible a todas las salas que la quieran exhibir”.

Se había sabido con anticipación que Netflix, en su rol de distribuidora, ofreció la película a Cinemex y Cinépolis para que fuera proyectada en sus numerosos complejos con alcance nacional a partir del 21 de noviembre. La fecha llegó sin que esto ocurriera y Roma fue estrenada en diversos recintos, incluyendo la Cineteca Nacional.

A los pocos días, Cinépolis revivió la polémica, proponiendo a Netflix que retrasara el lanzamiento de la película en su plataforma a fin de respetar la “ventana” de 90 días, que no es otra cosa que un periodo de veto existente entre la exhibición del material en las salas de cine y su distribución en plataformas en línea. Las opiniones no se hicieron esperar.

No fueron pocas las opiniones que sugirieron la necesidad de que la cadena modifique su modelo de negocios para adaptarse a los cambios tecnológicos. No hay que perder de vista que Netflix ha accedido a que la película sea proyectada en salas de cine antes de su estreno en la plataforma, programado para mediados de diciembre. Vale la pena resaltar que en Puebla, su exhibición está programada en el CCU de la BUAP y el en Teatro de la Ciudad a partir del 6 de diciembre.

No cabe duda que Roma será recordada como un parteaguas. No solamente se trata de una película grabada orgullosamente en México; escrita y dirigida por uno de los grandes del cine mexicano, sino que también puede erigirse como un símbolo de los cambios en la dinámica de distribución y acceso a contenidos audiovisuales. Al tiempo.

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Israel Rosas es analista de políticas de Internet que se desempeña en la intersección entre tecnología y comunicación, con experiencia en procesos regionales y globales. Es egresado de Ingeniería en Comunicaciones y Electrónica por el Instituto Politécnico Nacional.

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POB/LFJ