OPINIÓN: Vergonzante resultado en la elección interna del PAN

Lo único rescatable de la jornada electoral de este domingo fue, sin duda: la dimisión del ex presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa.

AAG-PUEBLA-PUBLICA

El resultado de la elección interna del Partido Acción Nacional (PAN) resultó ser tan vergonzante como el de la Consulta Nacional Ciudadana sobre la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México. En ambas la conclusión era previsible, y sobran motivos para cuestionar las malas prácticas político-electorales. A continuación un par de ellos:

El albiazul se ha caracterizado –hasta este 2018– en ponderar los procesos democráticos en sus elecciones internas. Ningún otro partido político se había atrevido a realizar un ejercicio similar. Ni siquiera el Partido Revolucionario Institucional (PRI) con sus décadas enteras de enseñanzas (non) político-electorales.

Los dirigentes presumieron una participación superior al 60 por ciento del patrón. Esto significaría que más de 150 mil panistas emitieron su voto. Según el Instituto Nacional Electoral (INE) el PAN cuenta con 280 mil 339 militantes.

Plagada de vicios y artimañas políticas, la elección interna resultó desigual y controlada por el grupo de Marko Cortés, la persona que garantizó –al final de la contienda– la permanencia de privilegios y negociaciones para seguir enquistados al poder de una segunda fuerza política mexicana.

El grupo en el poder pulverizó la herencia de tradiciones, principios y valores democráticos en el PAN. Y al mismo tiempo, sepultó las intenciones de Manuel Gómez Morín, nieto del fundador del albiazul, de “recuperar” al instituto político del autoritarismo, oportunismo y exclusión en la que se ha metido.

No había esperanza para Gómez Morín. Pero el resultado fue apabullante y digno de las clases de ¿cómo evitar los fraudes electorales?, en las escuelas de Derecho y Ciencia Política: miles de personas fueron literalmente acarreadas a los centros de votación, con credenciales panistas expedidas ex profeso en los últimos meses; además de “negociaciones” de último momento para cambiar el sentido de los votos.

Lo único rescatable de la jornada electoral de este domingo fue, sin duda: la dimisión del ex presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, quien argumentó figuras antidemocráticas y corruptelas en las esferas más altas del PAN. Y junto a él, la cascada no se hará esperar.

Lo único claro que existe hasta ahora es que los “verdaderos” panistas quedaron huérfanos, en un partido en que los dirigentes decidieron quitarse las máscaras para dejar en claro su próximo objetivo: el control político de México. Es decir, una lucha por el poder mismo, y nada más.

Hasta aquí mi comentario. Nos leemos la siguiente semana o antes si la información lo amerita.

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