Investigadores de la iniciativa Gran Acuífero Maya, dirigida por el arqueólogo subacuático Guillermo de Anda, culminaron la segunda fase de trabajo en la Zona Arqueológica de Chichén Itzá y sus alrededores, el objetivo es continuar la búsqueda de las fuentes de agua ancestrales que habrían sido clave para la fundación de la gran urbe maya.

El Proyecto Arqueológico «Localización y Estudio de las Fuentes de Agua Ancestrales de la Península de Yucatán», tiene como principal objetivo estudiar la relación entre los complejos arquitectónicos mayas de esta antigua ciudad, la presencia de agua y la ubicación de cuevas y cenotes en un radio de hasta 16 km a partir del centro de Chichén Itzá.

Además, esta investigación representa un esfuerzo por aportar datos en torno a aspectos que siguen siendo polémicos sobre el sitio arqueológico tales como la complejidad de su trazo, el origen de sus fundadores, sus cronologías, las causas de su posible colapso, la probable influencia del centro de México, y en general, el desarrollo sociopolítico de la urbe.

De acuerdo con la hipótesis del proyecto, existe una relación espacial entre los patrones de asentamiento del sitio arqueológico y las oquedades naturales existentes en la periferia. Lo anterior sugiere que algunas edificaciones pudieron haberse construido intencionalmente sobre algunas fuentes de agua importantes (cenotes).

La segunda fase del Proyecto GAM comenzó en julio pasado bajo el nombre de Chichén Itzá Subterráneo y concluirá en los próximos días. Hasta ahora, se tienen hallazgos y avances excepcionales, los cuales serán compartidos con el público en los próximos meses, una vez terminado el procesamiento de los datos obtenidos en campo.

Foto: INAH
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POB/PSC