Claudia Rivera y el futuro de Morena en Puebla

Rivera Vivanco, Rodrigo Abdala y Alejandro Armenta comenzaron a moverse en tres bandas. Los gritos y sombrerazos corren a cargo de los porros profesionales.

AAG-PUEBLA-PUBLICA

Morena, el partido que registró el crecimiento más importante en las pasadas elecciones en Puebla, está fracturado. Sus militantes, y representantes populares, tienen el futuro en sus manos, aunque ellos mismos no se han enterado.

Y al parecer, la única que está enfocada en sentar bases para su camino político, en solitario, es Claudia Rivera Vivanco, la actual edil de Puebla, donde la inseguridad y la falta de experiencia en gobernanza han marcado los primeros dos meses de su administración.

Este domingo, las huestes –ya no diremos si fueron muchos, cientos o miles– del partido Morena se reunieron en la Plaza de la Democracia, en el corazón de la ciudad. Los militantes –muchos acarreados desde la región de Cholula y Coronango– gritaron improperios y descalificaron a la actual gobernadora Martha Erika Alonso de Moreno Valle; y al mismo tiempo, decidieron nombrar como ‘gobernador legítimo’ a Luis Miguel Barbosa Huerta.

La ausencia más visible fue la de Claudia Rivera, pese a ser la anfitriona del lugar y de las pocas candidatas de Morena que sí militó en el partido de Andrés Manuel López Obrador y ganó. Por escribirlo de otra manera: la presidenta municipal de Puebla –emanada auténticamente de Morena – rehusó a encontrarse con los militantes –provenientes de otros partidos – para vociferar contra la nueva titular del Poder Ejecutivo del Estado. Optó por atender asuntos de su ciudad, o al menos eso se informó a este tecleador.

El desaire, calificado así por los asistentes al encuentro morenista, responde ni más ni menos que a la estrategia político-electoral emanada desde el gobierno federal.

La edil de Puebla comenzó a forjar su propio futuro, pues sabe que cualquier error en la administración de la ciudad será usado en su contra, y del partido, en las elecciones de 2021. Cualquiera, por pequeño que sea.

La actitud de Rivera Vivanco –cuyo equipo ha tenido ciertos descalabros en organización y planeación de eventos – es un acierto para el futuro de Morena. Y me explico: Pasar del activismo a la gobernanza requiere del esfuerzo de todos, a fin de no distraerse con gritos y sombrerazos que solo alientan la división de un estado.

Incluso, la postura pública de Vivanco es aconsejada, muy de cerca, por Rodrigo Abdala, el delegado en Puebla para el gobierno federal de Andrés Manuel López Obrador. Sus ojos –y los de su expatrón, Manuel Bartlett –están atentos a las decisiones y control político de la ciudad. Son los dos hombres tras bambalinas.

En este ‘gateo’ político también está incluido Alejandro Armenta Mier, actual senador de Morena, considerado como la carta más fuerte de Morena para contender a la gubernatura de Puebla dentro de seis años. Armenta utiliza su privilegiada posición en la Cámara Alta para mover sus influencias por todo el territorio, a la sombra de los desaciertos en la política pública del exgobernador Rafael Moreno Valle y José Antonio Gali Fayad. Y no dudará en maximizar cualquier yerro de la ahora mandataria Martha Erika Alonso de Moreno Valle.

Rivera Vivanco, Rodrigo Abdala y Alejandro Armenta comenzaron a moverse en tres bandas.

En tanto, los sombrerazos, gritos y jaloneos quedan en manos de porros profesionales, provenientes de otros partidos, para seguir alimentando el encono social y el disgusto hacia la misma familia que ha gobernado Puebla en los últimos 7 años, a fin de capitalizar la intención de voto para las elecciones de 2021 y 2024.

¿Y usted, qué piensa?

Nos leemos el próximo 7 de enero. Felices fiestas.

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Arturo Alfaro Galán es periodista. Actualmente ocupa la Dirección Editorial de Poblanerías.com y consultor en Estrategia Política Digital y Desarrollo de Medios.


POB/LFJ