OPINIÓN: El nuevo corral de la ignominia

El Senado de la República aprobó un acuerdo para impedir que las y los periodistas puedan ejercer libremente su labor informativa en el salón de plenos.

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Hace 20 años fue la Cámara de Diputados, hace unos meses el naciente Congreso de la Ciudad de México intentó hacer lo mismo, y ahora este martes 18 de diciembre de 2018, el Senado de la República aprobó un acuerdo para impedir que las y los periodistas puedan ejercer libremente su labor informativa en el salón de plenos.

El acuerdo establece fundamentalmente que ninguna persona representante de medios de información puede estar dentro del salón de sesiones y menos aún pasearse por los pasillos para querer entrevistar a las y los legisladores, tomar fotos o imagen.

El documento aprobado por mayoría no restringe a congresistas para que accedan a dar entrevistas, pero a partir de este martes deberán darlas fuera del salón y hasta podrán usar salas anexas.

Si bien es cierto que la intención es que no haya interrupciones ni ruido durante los trabajos legislativos, lo aprobado manda a cualquier periodista a “cumplir su labor informativa” desde el balcón del segundo piso de la sede senatorial.

Y no es que esté del todo mal, a veces como periodistas armamos bastante alboroto que si puede distraer a cualquiera, pero a quienes aprobaron estas nuevas reglas se les olvidan dos cosas.

1. La sede del Senado es un espacio público y
2. Las y los senadores son representantes populares.

Con base en ello tienen al menos la obligación de atender y respetar el trabajo de quienes cotidianamente buscan la información de interés público desde la Cámara Alta del Congreso de la Unión.

Las mejores prácticas internacionales nos recuerdan que el trabajo periodístico no puede restringirse y menos si eso significa negar el acceso a lugares donde se genera información de interés público… ¡y menos si esos lugares son públicos, donde se gasta dinero público y hay personas funcionarias públicas!

Estoy de acuerdo en que como periodistas hay que respetar las sesiones, de alguna manera, pero no es negando accesos como se puede o debe de hacer.

Por ley las sesiones del Congreso son públicas y por tanto no hay motivo para impedir que periodistas hagan su trabajo.

Es ofensivo y atenta contra la libertad de expresión, creer que desde un balcón se puede “reportear”.

Y cualquier agresión al trabajo periodístico es también una agresión al derecho de la sociedad a recibir información oportuna, clara y veraz y esto nos lleva al tema de lesionar los desechos humanos.

Además, es el Senado de la República el que tiene en su agenda varias iniciativas y propuestas para modificar la ley de Protección de Personas de Derechos Humanos y Periodistas, y al mecanismo de protección.

Resultaría contradictorio que este órgano legislativo quiera mejorar una ley, cuando en los hechos estaría vulnerando y lesionando todos los días a un gremio al que dice proteger.

En septiembre pasado la mayoría morenista en el Congreso de la Ciudad de México reculó a tiempo en su pretensión de imponer un “corral de la ignominia” como el de la Cámara de Diputados; a ver si en el Senado hacen lo propio con este acuerdo que, en principio, ya fue aprobado.

Pueden contactarme en Twitter, a través de:

Andrés Solís A. es periodista, autor del “Manual de Autoprotección para Periodistas” y de la “Guía de Buenas Prácticas para la Cobertura Informativa sobre Violencia”.


POB/LFJ