OPINIÓN: Por qué sí debemos lamentar la muerte de la gobernadora y su esposo

Este tipo de fenómenos lo vemos a cada rato, pero no somos capaces de hacer una abstracción para “encontrarle” forma y darnos cuenta que, todos somos capaces de linchar.

jcsd-header

Ayer, a eso de las dos de la tarde, todavía nos preocupábamos de la cena de navidad, pero a las 14:40, todo cambió de golpe. A mí me pasó (supongo a varios colegas también) que empezaron a llegar mensajes de texto con una captura de pantalla del tuit de Andrés Manuel López Obrador –presidente–, sobre el accidente fatal en helicóptero en el que viajaban Martha Erika Alonso –gobernadora de Puebla– y Rafael Moreno Valle –su esposo y senador–, junto con Roberto Coppe y Marco Antonio Talavera, piloto y copiloto respectivamente; y Héctor Baltazar Mendoza, asesor parlamentario de Rafael.

Una amiga me mandó el primer mensaje con la frase “amigo es cierto esto??” y la imagen que ya mencioné. Mi primera reacción fue la de “fake news”.

Le dije que existen aplicaciones para móviles con las que se pueden falsificar tuits, sin embargo, que investigaría para tranquilidad de todos.

Acto seguido, innumerable cantidad de mensajes me llegaron, incluso de un familiar en Quintana Roo me pedía explicaciones. Comencé a tomarlo en serio cuando uno de los que me escribían, era Andrés Solis, periodista en la Ciudad de México y colaborador de este portal de noticias. Después confirmé el tuit.

Todo pasó muy rápido. La tensión, incluso la negación cuando se lo comuniqué a mi pareja Lizeth, también periodista de Poblanerías. No paramos en una buena cantidad de horas.

Arturo Alfaro, director editorial del equipo, se comunicó conmigo y empezamos a elaborar la estrategia. Llamó a Pablo Spencer para trasladarse al lugar de los hechos. Corroboramos con Agencia Enfoque las imágenes y nos llegaron otras. El clásico grupo en Whatsapp de la redacción poblanera.

En la búsqueda de información, noté en mi feed de Facabook, junto a lo que ya me llegaba por Whatsapp que, la especulación estaba a la orden del día.

Pareciera que este país no estamos acostumbrados a las noticias graves de último momento, porque seguimos sin preferir la corroboración de las cosas y contribuir a la desinformación. ¿En serio no aprenden? Y de hecho ese es el tema de la columna.

Lectores, los periodistas pasamos una gran cantidad de tensión para poder confirmar los datos que les damos. Dedicamos gran parte de nuestra vida, sacrificando momentos en familia, vacaciones, relaciones personales, etc., para que ustedes tengan, nada más y nada menos que, la verdad. Así de simple.

Sin embargo, no dejamos de ser humanos. Lejos de filias y fobias, siempre es y será lamentable la muerte repentina de una o varias personas y siempre será lamentable, cuando se de en las condiciones que sucedieron ayer y peor cuando, dichas víctimas, ostenten los cargos que ellos ostentaban. Sí, es lamentable.

Pero es peor todo lo que ha venido. No tiene que ver con la libertad de expresión. Es indignante que haya quien publique que se alegran de dicha muerte e incluso ya aseguren, como si lo hubieran atestiguado, quiénes son los responsables.

Es decir, regresando al tiempo invertido en corroborar datos para usted y saltando de vuelta a la especulación, me he topado con quienes no se informan ni en defensa propia, se guían de rumores, utilizan seguido frases como “pues yo creo”, “no lo pensé”, “yo no lo veo así”, “no me imaginé”, y la clásica, “se me hizo fácil”; y son los mismos que ya “resolvieron el caso”. No me jodan.

Amigos, familia, conocidos, etc., han de leer esta columna y preguntarse si lo estoy escribiendo por ellos… Y sí. Pero no lo tomen personal, no lo tomen como un ataque. Sobre todo si el perfil que describí anteriormente no se adapta a ustedes, aun cuando han opinado lo mismo.

Todas esas veces que han leído noticias de linchamientos en equis lugar y han analizado la situación y resuelven de manera negativa el comportamiento de esas personas, déjenme les digo que, no están lejos de ellos, reaccionan igual. Solo que, no tienen cerillos y gasolina, solo teléfonos y datos móviles, pero la fórmula es la misma, el principio de “razonamiento” es el mismo. ¡Aguas!

Este tipo de fenómenos lo vemos a cada rato, pero no somos capaces de hacer una abstracción para “encontrarle” forma y darnos cuenta que, todos somos capaces de linchar.

Es en serio. No especule y no lo procure. No se alegre de desgracias, independientemente de las víctimas. Si en México se pueden morir en estas circunstancias una gobernadora y un senador, estamos en serios problemas.

Pueden contactarme en: juancarlos@poblanerias y en Twitter, a través de:

Juan Carlos Sánchez Díaz es un periodista multimedia, director de Poblanerías.com y docente universitario. Ha colaborado en diversos medios y agencias de noticias nacionales e internacionales, así como en conferencias. Es Diplomado en Periodismo de Investigación por el CIDE; Master en Periodismo y Comunicación Digital por la UAB y Maestro en Comunicación y Medios Digitales por la UDLAP.


POB/AAG