La coalición Morena–PVEM–PT; y las sorpresas del PAN Puebla

Contexto y realidades para Nancy de la Sierra, Alejandro Armenta, Luis Miguel Barbosa; Genoveva Huerta, Paco Fraile y Ana Teresa Aranda.

AAG-PUEBLA-PUBLICA

La tarde de este domingo, mientras esperábamos la entrega de los Premios Oscar, ante la junta local del Instituto Nacional Electoral (INE) en Puebla se concretó la coalición de los partidos Morena, Partido del Trabajo y Partido Verde Ecologista de México (PVEM) para la elección a gobernador y la renovación de autoridades en tres de cinco municipios. El Partido Encuentro Social (PES) solo dará su apoyo moral, pues al perder su registro nacional está impedido a contender en los comicios estatales.

La controvertida alianza entre Morena-PT-PVEM enciende las alertas al interior de las filas morenistas, pues los del Verde –con fuertes nexos priistas– comenzarán a ocupar espacios políticos en las próximas nominaciones y administraciones.

Incluso, dos de los tres aspirantes a la candidatura al gobierno de Puebla ya fueron candidatos simultáneos con el PVEM, durante su paso por el Partido Revolucionario Institucional (PRI): Nancy de la Sierra, en su última candidatura fallida por una diputación federal en el distrito de Teziutlán; y Alejandro Armenta Mier, quien sí obtuvo el triunfo en el distrito federal de Tepeaca.

En tanto, Luis Miguel Barbosa solo había criticado al PVEM y a sus candidatos por ser un “partido satélite” del PRI, empleado únicamente para capitalizar recursos económicos, financiar campañas políticas y obtener espacios políticos por representación proporcional.

Ahora tocará a los dirigentes y candidatos explicar las razones para aliarse con una de las fuerza políticas más criticadas en los últimos, incluso por el mismo Andrés Manuel López Obrador. La apuesta político electoral está en juego.

Del otro lado de la contienda, en el Partido Acción Nacional (PAN) están hechos pelotas en la designación de candidato a gobernador de Puebla. La pugna está al interior del partido, donde la actual dirigente Genoveva Huerta está más preocupada por salvar su cargo que por preparar los detalles electorales para la jornada del 2 de junio.

Por lo pronto, hay movimientos que comenzarán a darse. El primero tiene que ver con la posible ascensión de Francisco Fraile en la presidencia estatal del PAN, brindando un espacio de apertura, diálogo y liderazgo panista. Su posición, hasta ahora, es bien vista por la dirigencia nacional, pues mandaría una señal de inclusión para todos los sectores al interior del partido.

El segundo movimiento es el muy probable regreso de Ana Teresa Aranda, quien repetirá como candidata a la gubernatura de Puebla. De confirmarse, el grupo morenovallista –de los que ya quedan pocos– podría darse por muerto; además, representaría una postulación de peso real para enfrentar a cualquiera de los candidatos por Morena, sin ser arrollados en los comicios próximos.

En tanto, los panistas Eduardo Rivera Pérez, Javier Lozano, Pablo Rodríguez Regordosa y Jorge Chedraui han guardado mutis en los últimos días, lo cual comienza a causar ruido al interior del que fuera primera fuerza política en el estado.

La corta y rápida carrera por Casa Puebla ya comenzó y estaremos pendientes.

Arturo Alfaro Galán es periodista. Actualmente ocupa la Dirección Editorial de Poblanerías.com y consultor en Estrategia Política Digital y Desarrollo de Medios.


POB/LFJ