Stephen Neri Huerta, estudiante de quinto semestre de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la BUAP, es el único integrante de la selección mexicana de karate que logró dos medallas de bronce en el Noveno Campeonato Mundial de Karate do Shito-ryu, realizado en Tokio, Japón, del 15 al 17 de marzo.

El universitario ganó el tercer lugar en la categoría kumite individual + de 84 kilogramos, tras vencer tres a cero al competidor de Venezuela en la refresca. Asimismo, obtuvo el bronce en la categoría por equipos al derrotar tres a dos al grupo de Kazajistán.

De esta forma, Stephen fue el único mexicano en obtener estas dos medallas durante esta justa deportiva, en la cual participaron competidores de más de 30 países.

El joven de 21 años mencionó que para llegar a este campeonato mundial pasó por un arduo proceso de preparación de dos años, durante el cual participó en diferentes selectivos y dejó fuera a más de 20 competidores.

Actualmente, Stephen se mantiene como el número uno en su categoría dentro del ranking estatal; en el 2018 se ubicó como el mejor del ranking regional, posición que buscará repetir este año y para lo cual participará en la Universiada Regional 2019, que tendrá lugar a finales de este mes en Xalapa, Veracruz, competencia en la que el estudiante de la BUAP también buscará clasificar para la Universiada Nacional.

En la Universiada Regional será el único competidor de karate de la BUAP que participará en tres ramas diferentes: individual, por equipos y open.

Stephen Neri Huerta fue clasificado número uno en la Universiada Intramuros, estatal y regional, 2018; fue primer lugar en la Serie R, categoría +84, del selectivo nacional; obtuvo el tercer lugar por equipos en la Universiada Nacional 2018 y ganó el tercer lugar de la categoría +84 del IV abierto mexicano, nacional pre-selectivo y selectivo 2018, que tuvo su sede en Morelos.

Su camino en el mundo del karate comenzó hace más de 13 años. Al ser un niño hiperactivo, su mamá decidió meterlo, junto con su hermano, a un dojo de karate, a la vuelta de la calle del negocio familiar de sus padres.

Aseguró que esta disciplina ya es parte de su vida diaria y lo que más le apasiona es competir: “estar parado en el tatami (superficie en donde se realizan los combates) es una experiencia indescriptible, algo que me genera emociones encontradas; es lo que más disfruto”.

 

 


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