La salvación, ese objetivo del que tanto estuvo hablando Paco Palencia, a través de sus conferencias de prensa; esa meta está a tan solo 90 minutos de cumplirse, con la condición de materializar el triunfo para la causa de Lobos.

Del otro lado, 90 minutos y un triunfo lo que separan a León, de volver a ostentar ser el líder de la tabla del futbol mexicano.


Foto: Juan Manuel Vargas Alvarez

A este partido, el cuadro local partió con un percance: su líder goleador, Leonardo Ramos continúa lesionado.

El inicio del juego era un equipo local «agazapado». Probablemente paciente o temeroso, según fuera el juicio del espectador; parecía que «el miedo no anda en lobo», sabedor que, para su objetivo son necesarios solo dos puntos, en lo que resta del torneo. Parecía que su partido hoy no duraría 90 minutos, si no hasta el fin de la clausura 2019.

Entre tanta precaución, Chirinos quiso crecerse y por la banda o por larga distancia comenzó a bombardear el área de Rodolfo Cota. Así el espíritu del equipo y de la tribuna comenzó a crecer, el grito de Lobos en la grada y un tiro bombeado, hizo suponer que el local comenzó a mostrar los colmillos al 15’.

Unos colmillos que se volvieron a mostrar al 24’, cuando se quedaron a un mordisco del primer tanto, luego de una mala salida de Cota en su área.

Sin embargo, la primera mordida la soltó «la Fiera», con una jugada de pared entre el “Chapo” Montes y Ángel Mena que, terminó con el remate de cabeza del 10 Esmeralda, al minuto 27.

Lobos quiso responder rápidamente, pero su hombre de área, Mauro Laínez no encontró el momento. Cuando quería el centro a la olla, sus extremos no lo buscaron, y cuando se tiró a los carriles, los extremos mandaron el pase al área, sin respuesta de un 9.

Paco, desde la banca, hizo el ajuste de poner –ahora en los últimos cuatro minutos– a Beto Da Silva como rematador, teniendo un poco más de soluciones, pero aún ausente de dianas.

El segundo tiempo inició con suspenso, y no por mucha planeación de los técnicos. Al 54’ un desborde de Jean Meneses, por la línea de base de Toño Rodríguez , terminó en el remate de gol de Campbell y tuvo que ser revisado por el V.A.R, siendo anulando.


El síntoma no termino ahí, al 57′, el arbitro tuvo nuevamente que cerciorarse de una amonestación. Inicialmente había sido en contra de León, por una falta sobre Beto da Silva, pero en la revisión la víctima se convirtió en victimario, por un contacto previo con Mosquera.

Foto: Juan Manuel Vargas Alvarez

La hora y una promesa de Paco se cumplió. A pesar que los locales no proponían, el pronóstico de aquellas primeras conferencias de prensa, en que eventualmente, la afición se identificaría al cien con su equipo y el grito de Lobos se escucharía sin necesidad de ser convocado, ahora sí estuvo presente en la tribuna.

Los ochenta, fueron una resaca de la fiesta de los anteriores 10’, seco en imaginación y un dolor de cabeza, por lo aburrido que se tornó el cierre de la historia de este 0-1, con triunfo de León.

 

 


POB/JCSD