OPINIÓN: Legalización a la vuelta

Estas recomendaciones suponen un paso muy relevante para el cannabis y especialmente para las investigaciones sobre su uso terapéutico.

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Se nos hace, se nos hace. Febrero ha sido un mes bastante movido con respecto a recomendaciones y regulaciones en pro del cannabis.

El mes arrancó (8 de febrero) con la Organización Mundial de la Salud (OMS) enviando a través de su director general, Tedros Adhanom, una carta de recomendaciones con respecto al cannabis, al director general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), António Guterres.

En dicho documento, el Comité de Expertos de la OMS en Farmacodependencia, ECDD por sus siglas en inglés; ha recomendado que el cannabis y sus derivados, sean trasladados de la lista IV, en la Convención Única sobre Estupefacientes de 1961, a la lista I.

Dichas listas se rigen por su nivel de estrictez, haciendo a la IV lista la más estricta y posicionando a la marihuana al mismo nivel que la heroína. La cocaína, el opio y la morfina se encuentran en las listas I y II. Esto ha dificultado la investigación y el avance en el conocimiento de la planta.

Dentro del texto, también se recomendó que el tetrahidrocannabinol (THC), principal ingrediente psicoactivo del cannabis, se designe como un fármaco de lista I, para simplificar su clasificación y que aquellos productos elaborados con cannabidiol (compuesto del cannabis), que no contengan más de un 0,2% de THC, deben eliminarse de todas las convenciones internacionales de control de drogas.

Estas recomendaciones suponen un paso muy relevante para el cannabis y especialmente para las investigaciones sobre su uso terapéutico.

Continuó el mes y el día 22 llegaron nuevas noticias para toda la comunidad pacheca mexicana, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) publicaba tres textos haciendo alusión a la Jurisprudencia, que derivó del cuarto y quinto amparo para el consumo lúdico de la marihuana, entregados el 31 de octubre de 2018.

En dichos textos la SCJN reconocía primero, la inconstitucionalidad de los artículos 235, último párrafo, 237, 245, fracción I, 247, último párrafo y 248; todos de la Ley General de Salud.

Por provocar “una afectación innecesaria y desproporcionada en el derecho al libre desarrollo de la personalidad”. Dichos artículos marcaban las regulaciones para realizar las actividades relacionadas con el autoconsumo con fines lúdicos o recreativos –sembrar, cultivar, cosechar, preparar, poseer y transportar-.

Además de aceptar que:

“Existen medios alternativos a la prohibición absoluta del consumo lúdico de marihuana que son igualmente idóneos para proteger la salud y el orden público, pero que afectan en menor grado al derecho fundamental [al libre desarrollo de la personalidad] en cuestión”.

Segundo, la SCJN justificó el porqué de la prohibición absoluta del consumo lúdico de marihuana, la cual consistía “en proteger la `salud´ y el `orden público´”. Alegando que ambas finalidades eran/son, pues se habla de “procurar la salud de los consumidores de drogas y proteger a la sociedad de las consecuencias perniciosas derivadas del consumo de drogas”, constitucionalmente válidas.

En resumen, la prohibición del consumo lúdico de drogas está basado en la salud y protección del pueblo.

En el último texto publicado en el Semanario Judicial de la Federación, la SCJN admite que:

“Consecuentemente, el “sistema de prohibiciones administrativas” ocasiona una afectación muy intensa al derecho al libre desarrollo de la personalidad en comparación con el grado mínimo de protección a la salud y al orden público que alcanza dicha medida.”

Concluyendo así que, el consumo de marihuana no afecta ni a la salud ni al orden público y sus regulaciones prohibitorias, únicamente afectan el derecho humano de libre desarrollo de la personalidad.

Así, con esos tres textos, se demuestra la inconstitucionalidad de la prohibición del consumo lúdico de marihuana, cannabis, ganja, pasto o como sea que usted, querido lector conoce esta planta.

Pero esto no quiere decir que usted ya pueda salir, armarse un porro y prenderlo. Esto únicamente quiere decir que, si usted, siguiendo el proceso correspondiente, solicita su amparo para consumo lúdico, este se le deberá otorgar por mera jurisprudencia.

Mientras, habrá que esperar que nuestro sistema legislativo, valga la redundancia, legisle las normas que regirán las actividades relacionadas con el autoconsumo con fines recreativos.

Agradezco a Pablo Godínez Mayén, que me ayudó a la interpretación de las tres jurisprudencias que expongo en esta columna.

Pueden contactarme en: juanmanuel@poblanerias y en Twitter, a través de:

Juan Manuel Vargas Alvarez es un periodista en proceso de formación. Estudia la licenciatura en comunicación y ha cubierto elecciones en los tres niveles, justas deportivas, tomas de posesión, manifestaciones, desalojos y varios eventos de manera multimedia.


POB/JCSD