OPINIÓN: Puebla y su máscara de hierro

A Puebla le esperan semanas de una campaña que si bien será breve, está más que cantada.

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No serán los gobiernos ni los partidos políticos quienes, en el próximo proceso electoral que se avecina en Puebla, gocen de la confianza ciudadana ya que desde sus respectivas trincheras, se preparan para hacer frente a su desgastada credibilidad frente a los electores que se acercarán a las urnas para elegir a quien gobernará Puebla en los próximos 5 años y meses.

Es más, en un ejercicio de videncia, podemos pronosticar el abstencionismo que seguramente se hará presente como resultado del desgaste político que hemos vivido en el último año, donde nuestra entidad ha sido el epicentro de crisis políticas cuyo saldo deja una descapitalización importante para partidos políticos y personajes que hoy no cuentan con la credibilidad de los poblanos y que serán a quienes veamos en las boletas electorales.

El grueso de los poblanos poco sabe de la disputa interna entre morenistas y de la gravedad que hoy muestra el partido del Presidente al reflejar serios señalamientos contra su Presidenta Nacional Yeidckol Polevsky.

En tanto, “el gran” opositor de los morenistas en Puebla, no es tan grande cuando se concluye un cónclave de negociaciones donde el ex rector de la UDLAP Enrique Cárdenas refleja un esfuerzo caricaturesco de contrapesos que están muy lejos de lograr una victoria.

Esta historia de pactos, vendettas y reacomodo de grupos es caldo de cultivo para una guerra intestina entre lo que queda del moribundo morenovallismo y el resucitado yunque. De los que alguna vez se llamaron independientes mucho se puede decir, pues una vez más, dieron muchas razones para pensar en la máscara de hierro que algunos hombres de la política se colocan para auto amordazarse y empezar a rodar en el túnel de las incongruencias.

Lo he dicho en repetidas ocasiones, Puebla tendrá un gobernador que ganará no por la efectividad de su de su campaña, ni de toda la inversión que le inyecte a la movilización de esas desgastadas bases que están para mentirle, sino por el cobijo que una vez más le de la marca del hoy Presidente Andrés Manuel López Obrador.

Lo que vendrá en las próximas semanas será un show grotesco de la política real donde el barco de Morena se verá invadido por una gran cantidad de “nuevos” simpatizantes que besarán la mano del nuevo mesías con la única finalidad de amarrar hueso y seguir viviendo del erario.

Los procesos de elección de gobernantes siguen evolucionando y de pronto nos damos cuenta que las campañas están rebasadas por el sensor del ciudadano común que no va a los mítines, ni mucho menos lee o mira toda esa propaganda que se despliega como en los viejos tiempos del dinosáurico priismo.

A Puebla le esperan semanas de una campaña que si bien será breve, está más que cantada. Lo interesante será ver la capacidad de los actores políticos involucrados para controlar a los verdugos y ver la capacidad de sobrevivencia de los damnificados en la nueva era de una máscara de hierro.

@rubysoriano
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POB/LFJ