OPINIÓN: Urgente transformar las aulas

Son pocos los y las jóvenes que aún estudiando comunicación quieren dedicarse al periodismo.

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En los muchos cursos que he podido impartir con colegas periodistas siempre hago una especial petición, que sean abiertos a estudiantes y más cuando estos ejercicios académicos tienen como sede alguna universidad pública o privada.

Algunas veces me han preguntado por qué mi insistencia en que sea abierto a estudiantes y no porque el gremio periodístico necesariamente quiera cerrarle las puertas de la capacitación a las próximas generaciones, sino más como un acto de inquietud reporteril, quiero pensar.

Siempre les he respondido lo mismo: nuestros y nuestras futuras colegas necesitan herramientas que nunca aprenderán en un aula.

Pero también les respondo que la formación académica de las y los periodistas enfrenta graves rezagos que pueden resumirse en tres puntos:

1. Planes de estudio viejos, anquilosados e inútiles donde no enseñan las nuevas formas de hacer periodismo ni la manera de enfrentarlo ante los retos de las tecnologías de información, de producción, Internet y plataformas sociales.

2. Una abrumadora cantidad de docentes que pretenden enseñar periodismo o comunicación nunca han ejercido profesionalmente como periodistas; algunas personas inclusive se graduaron y acto seguido comenzaron a dar clases ante la falta de oportunidades en el mercado laboral.

3. El mundo real de los medios de información se encuentra a años luz de distancia de la juventud, les temen, no les interesa formarles profesionalmente, apenas les enrolan como “pasantes” sin pago alguno y si les contratan, es porque prefieren contratar jóvenes sin experiencia, sin calle, pero a quienes les pueden pagar tres pesos, y así contratan a diez, en vez de contratar periodistas experimentados, lo que ha depauperado aún más las condiciones profesionales de las y los periodistas, con o sin experiencia.

Y en un país en donde el Estado, donde sus diferentes poderes y niveles de gobierno han mostrado su desprecio al gremio y su desinterés por atender la violencia que nos aqueja, hoy más que nunca debemos regresar a las aulas.

Son pocos los y las jóvenes que aún estudiando comunicación quieren dedicarse al periodismo, porque saben que es muy mal pagado, pero además no les enseñan mucho.

Y ante el panorama de vulnerabilidades que enfrentamos, es urgente que volvamos la mirada a las universidades, a las escuelas de comunicación y periodismo, para cambiar y actualizar los planes de estudio e incluir en la currícula dos temas que son ahora fundamentales: Autoprotección y coberturas de alto riesgo.

Hoy más que nunca en las carreras de periodismo debe incluirse al menos una materia que de herramientas a mis futuros colegas para que puedan diseñar sus propios planes de seguridad personal y para que puedan diseñar sus propios protocolos de cobertura en situaciones de alto riesgo, como la cobertura de temas de violencia o situaciones de emergencia como terremotos, inundaciones, etc.

Luego de varios años de impartir cursos, he visto varias personas que conocí siendo estudiantes, hoy son periodistas en activo y realizan sus coberturas con protocolos que hemos diseñado en conjunto.

Son pocas cabezas aún, pero vamos de gane… falta que las universidades quieran entrarle.

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PD. La semana anterior escribí que el presidente tenía la gran oportunidad de demostrar que se ocupaba de la violencia contra periodistas, sin embargo, quedó demostrado que no, que no le interesa el tema.

Pueden contactarme en Twitter, a través de:

Andrés Solís A. es periodista, autor del “Manual de Autoprotección para Periodistas” y de la “Guía de Buenas Prácticas para la Cobertura Informativa sobre Violencia”.


POB/LFJ