El último partido de los Lobos en casa, la ilusión de los niños en el aire y un estadio a tres cuartas partes de un lleno, todo plasmado en la retina, ya fuera por el mosaico azul y blanco en grada o la dinámica de presentar los onces y el himno de la FIFA con infantes.

La ilusión no solo era de la grada, también con un protagonista en particular en la cancha, con el festejo de su cumpleaños, pero también con el factor de encontrarse con el equipo en el que se hizo estrella, Paco Palencia y su Cruz Azul.

Foto: Juan Manuel Vargas Alvarez

La fiesta esperó cual sorpresa para ambos bandos, pero un córner al minuto 10 para el Azul movió las redes y puso a celebrar a los invitados; sin embargo, la paciencia tendría que ser recurrida nuevamente por la necesidad de que el gol fuera revisado por VAR. Dos minutos bastaron y el gol por fin se cantó con autoría de Pablo Aguilar.

Dos minutos nuevamente y otro gol se cantó al minuto 14 para el mismo bando luego de un cabezazo de Milton Caraglio cuya única marca era su sombra.

De aquel accidente la marca de Lobos despertó cual mañanitas de festejo, aunque presentó sus deficiencias los minutos posteriores.

Al minuto 27 Chirinos reactivó las opciones en el área contraria con un pase filtrado a Leo Ramos que en su remate no pudo encontrar el arco.

Foto: Juan Manuel Vargas Alvarez

Del 30 al 40 los celestes tuvieron para terminar de partir la piñata del cumpleañero con jugadas de asociación que pusieron en predicamento al guardameta de Lobos, Alejandro Duarte.

Pero al minuto 41 el local logró encontrar el primer regalo para su técnico, un centro de Chirinos para Leo Ramos, que con el pecho bajó la pelota y con la derecha encontró el segundo palo de Jesús Corona y marcó el 1-2.

El segundo tiempo dio a penas un margen de segundos para acomodarse, a los 41 segundos, un mal rechace del portero licántropo puso en los pies del “Piojo” Alvarado una oportunidad que no desperdició y puso el 1-3.

El tiempo se derretía cual vela en pastel de cumpleaños y Paco Palencia no encontró la solución en los primeros diez del segundo tiempo, más que en algunos pases filtrados al argentino Ramos. Del otro lado un respondón Azul siguió exigiendo la portería de los locales desde la media distancia.

Palencia buscó respuestas desde la banda con el ingreso de Beto Da Silva y la salida de Mauro Lainez; sin embargo, más allá de soluciones, comenzó a hacerse largo el campo para los Lobos, sus dos rematadores terminaron por diluirse al igual que la grada donde antes había uno que otro grito de Lobos, se sustituyó con un grito de ¡Azul!

Foto: Juan Manuel Vargas Alvarez

Al minuto 73, cuando ya la grada había caído en un cansancio de tanto dormir, la pelota por parte del visitante, volvió a pegar para dejar en nocaut a Lobos, esta vez llegando desde la contención con el remate de Rafael Baca.

Ya con el resultado en la bolsa, Cruz Azul buscó poner espectáculo en el césped. Por ejemplo, al minuto 77 Caraglio quiso ponerse el traje de Hugo Sánchez y con un remate de chilena dejó parado a Alejandro Duarte que ya sentía el quinto en su portería, pero el remate fue desviado.

Los últimos instantes del juego supusieron más entretenimiento con la ola en la grada, que tránsito en la cancha; y es que con un 1-4 la visita dejó de arriesgar y los Lobos dejaron de intentar.

 

 


POB/LFJ