OPINIÓN: La omisión, el silencio y la permisión

No se trata de colores, sino de acciones y agresiones. ¿Dónde quedó el género en el Ayuntamiento? ¿Funciona solo si eres de Morena?

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Lo ocurrido la semana pasada entre la regidora panista Augusta Díaz de Rivera y el ex funcionario marinista, Francisco Castillo Montemayor fue por demás lamentable y desde el efecto de la comunicación gubernamental reflejó una vez más, la falta de reacción ante un hecho que expuso vacíos y silencio.

No se trata de colores, sino de acciones y agresiones. ¿Dónde quedó el género en el Ayuntamiento? ¿Funciona solo si eres de Morena?

Hasta donde recuerdo, la Presidenta Municipal Claudia Rivera habla a la menor provocación de «igualdad sustantiva» su frase de cajón. Sin embargo, en un altercado como el suscitado hace unos días, el silencio tiene el riesgo de ser ominoso sobre todo cuando fueron varios los testigos.

El comportamiento de la regidora Rosa Márquez fue lamentable.

Me cuentan que será hasta hoy durante la sesión de Cabildo, cuando la Presidenta Municipal Claudia Rivera Vivanco presente su posicionamiento respecto a lo ocurrido la semana pasada entre la regidora Díaz de Rivera y el ex Secretario del Medio Ambiente.

Fueron varios los videos que circularon sobre este encontronazo que se dio a raíz de una discusión sobre un tema polémico como la concesión del agua potable.

Lo lamentable del incidente, fue la violencia verbal iniciada por Francisco Castillo quien fue el primero en irse a la yugular de la regidora quien reaccionó ante la lluvia de descalificaciones que empezó a recibir del ex funcionario.

Resultó francamente doloso que todo esto se suscitara durante una sesión oficial de la Comisión del Agua presidida por la morenista Rosa Márquez quien no movió un dedo para llamar al orden y frenar los insultos entre ambos personajes.

Ante un tema tan sensible, donde se evidenció la violencia verbal contra una regidora, llama la atención, la falta de sensibilidad de las mujeres del Ayuntamiento.

Asimismo una vez más, no hubo capacidad de reacción desde el punto de vista comunicacional, para aplicar contención en un escándalo que inundó las redes sociales.

Veremos qué postura muestra el Ayuntamiento de Puebla a través de la Presidenta Municipal con respecto a la agresión contra una regidora que si bien no es de su partido, sí forma parte de su cuerpo edilicio.

La omisión, el silencio y la permisión en una crisis, exhiben falta de tacto y sensibilidad política, que son implacables para reflejar vacíos de poder en la comunicación gubernamental.

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POB/LFJ