OPINIÓN: Un anillo de luz

Si bien hay ocasiones en que pareciera que Internet simplemente existe alrededor de nosotros, el proyecto del EHT nos recuerda que lo que fluye por Internet son datos.

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La mañana del miércoles (hora del centro de México), la comunidad internacional se mantuvo pendiente de una transmisión simultánea a través de Internet. Un grupo de científicos presentó la primera imagen de la sombra de un hoyo negro, ubicado en la galaxia Messier 87 (M-87), perteneciente al Cúmulo de Virgo, a 55 millones de años luz de nuestro planeta.

Para un anuncio de talla mundial, los científicos del Telescopio Event Horizon (Event Horizon Telescope, EHT) llevaron a cabo una conferencia de prensa simultánea en seis sitios ubicados alrededor del mundo. Esto recuerda al trabajo coordinado que implica el conjunto de ocho observatorios que dan vida al Telescopio y que permitió obtener los datos necesarios para procesar la imagen.

Como bien explica Pictoline, para recabar la información fue necesario que los ocho observatorios coordinaran la recolección de datos. El equipo internacional debió esperar el momento en el que las condiciones climáticas fueran favorables en las ocho ubicaciones a fin de iniciar con el trabajo. Cabe resaltar que el Gran Telescopio Milimétrico ubicado en Puebla formó parte del proyecto.

La cantidad de información recabada fue tan grande, que fue imposible enviarla a través de Internet. Para poner los datos en perspectiva un disco duro de una computadora comercial promedio tiene una capacidad de 500 Gigabytes –GB–. Para el proyecto en cuestión, cada uno de los ocho observatorios del EHT recababa en promedio 350 Terabytes –TB– por día, lo que equivale a 350,000 GB. Al finalizar el proyecto fueron recabados 5 PetaBytes, es decir, 5,000 TB… o 5 millones de GB.

Los proyectos de esta magnitud nos recuerdan, por un lado, que los límites del conocimiento humano aún pueden expandirse hacia horizontes que podrían parecer de ciencia ficción. Pero también nos hacen recordar que Internet no es algo etéreo, sino que depende de diversos tipos de infraestructura para ser la red que conecta redes entre sí a nivel mundial.

Si bien hay ocasiones en que pareciera que Internet simplemente existe alrededor de nosotros, el proyecto del EHT nos recuerda que lo que fluye por Internet son datos. Datos que son intercambiados por dispositivos, conectados entre sí conforme a protocolos creados en consenso. Y esa es una de las características que hacen que Internet sea la poderosa tecnología con la que convivimos de manera cotidiana.

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Israel Rosas es analista de políticas de Internet que se desempeña en la intersección entre tecnología y comunicación, con experiencia en procesos regionales y globales. Es egresado de Ingeniería en Comunicaciones y Electrónica por el Instituto Politécnico Nacional.


POB/LFJ