¿Cómo se combate la contaminación en Pekín?

Pekín es la tercera ciudad con mayor índice de contaminación en el mundo.

Pekín es la tercera ciudad con mayor índice de contaminación en el mundo. En 2013, se vivió el airpocalypse, cuando los medidores de contaminación, que estaban preparados para llegar a un nivel 500 en la calidad del aire, llegaron a casi 800; el aire era prácticamente irrespirable.

En 2014, el promedio de vida en la ciudad era 10 años menor, al de un país industrializado.

La presencia de partículas suspendidas PM2.5 es muy alta en la ciudad, estas partículas son aquellas que contienen sustancias orgánicas, polvo, hollín, químicos, entre otro. Estas partículas, en comparación con las partículas PM10, son de menor tamaño y se desplazan con poca dificultad por el sistema respiratorio.

Las partículas PM2,5, pueden llegar a ser nocivas para la salud, especialmente para niños, personas de la tercera edad y personas que sufren de problemas cardiacos, asma o cualquier otro tipo de enfermedades respiratoria. El uso de vehículos puede hacer que estas partículas se expandan y aumenten su peligrosidad.

Para combatir la contaminación, en 2014 el gobierno chino inició el plan nacional de la calidad del aire, con el objetivo de reducir en un 25% el nivel y destinó 12 millones de dólares, equivalentes a 2,285 millones de pesos.

Para lograrlo, se impusieron normas estrictas de reducción de contaminantes a las plantas eléctricas que funcionaran a base de carbón, de no apegarse a estas normas, el carbón sería remplazado con gas natural.

Bajo el plan, más de 2 mil fábricas que se dedicaban a la producción del cemento, acero y hierro, cerraron, así como múltiples minas de carbón. Además, se prohibió el uso de calentadores que funcionaran con carbón en viviendas, escuelas, negocios y casas de retiro; el gobierno los sustituyó por calentadores eléctricos.

También se redujo el número de vehículos que transitaban por la ciudad.

Con estas acciones, la ciudad de Pekín redujo la contaminación en un 10% y el promedio de vida de los casi 20 millones de habitantes, se alargó 3.3 años.

Sin embargo, pese a las medidas implementadas, el índice de contaminación en Pekín sigue muy por encima de lo marcado por la OMS, y recientemente, fue emitida una alerta naranja por contaminación atmosférica.

Con una nueva inversión de casi 9,500 millones de dólares, se espera que para 2020, los niveles de dióxido de azufre y óxido de nitrógeno se reduzcan en un 15%.

 

 


POB/LFJ