OPINIÓN: Twitter antes y ahora

Existe la posibilidad de que la suspensión de estas cuentas obedezca a los intentos de Twitter por limitar el spam y el comportamiento automatizado de las cuentas.

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Es un hecho que la forma en que los usuarios de Internet se comunican entre sí ha evolucionado con el paso del tiempo. Esto se refleja en el uso que le damos a las aplicaciones de mensajería instantánea y a las plataformas de redes sociales. Se antojan lejanos los días en los que un emoticón era creado solamente con signos de puntuación, o cuando los usuarios en Twitter recomendaban a quién seguir con el uso de la etiqueta #FollowFriday.

Lo que pasó con #ElClubDelSticker el pasado viernes fue un estilo de déjà vu de aquellos primeros años de Twitter. Algunos usuarios de Twitter coincidieron en el entusiasmo de intercambiar stickers de WhatsApp y para tal fin crearon un grupo de conversación (como tantos que existen en dicha plataforma). Ocurrió que la conversación en el grupo de WhatsApp también se hizo presente en Twitter y al cabo de unos pocos minutos, la etiqueta #ElClubDelSticker se sumó a la lista de tendencias nacionales, escalando posiciones hasta llegar al número 1 durante algunas horas.

Este fenómeno me recordó a la época en la que empecé a usar Twitter (me uní en octubre de 2008), cuando la actividad era más orgánica que en la actualidad. Las conversaciones definitivamente no tenían la polarización que encontramos actualmente ni contaban con la presencia de tantas cuentas falsas. Eran los años en los que los usuarios sin foto tenían un huevo como avatar.

El refrescante éxito de #ElClubDelSticker contrastó sustancialmente con las noticias del martes 30 de abril que surgieron desde Puebla. Un grupo de cuentas relevantes del ámbito político local fueron suspendidas por Twitter de manera sorpresiva. El espectro de reacciones incluyó desde sospechas de reportes masivos de adversarios políticos hasta acusaciones de ataques cibernéticos.

Al momento de escribir esta columna de opinión aún se desconoce la causa precisa de la suspensión. Sin embargo, existe la posibilidad de que la suspensión de estas cuentas obedezca a los intentos de Twitter por limitar el spam y el comportamiento automatizado de las cuentas. Para entender mejor el punto, vale la pena revisar las reglas de la plataforma, particularmente en el apartado de “Spam y seguridad”.

Sin duda, el seguimiento de este tema será relevante no solamente para la elección extraordinaria en Puebla, sino para entender mejor los intentos de las diversas plataformas para dar forma al flujo de la información. El nombre de la plataforma en este caso fue Twitter, pero el debate tiene sentido independientemente de la marca.

Pueden contactarme en: [email protected] y en Twitter, a través de:

Israel Rosas es analista de políticas de Internet que se desempeña en la intersección entre tecnología y comunicación, con experiencia en procesos regionales y globales. Es egresado de Ingeniería en Comunicaciones y Electrónica por el Instituto Politécnico Nacional.


POB/LFJ