OPINIÓN: El servilismo en el periodismo

Una de las cosas más lamentables, es la influencia en las nuevas generaciones. Quienes debutan en medios de este tipo y creen que así es el periodismo. De alabar y cuidar al que da lana y de golpear al que no lo hace.

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Para todos los que han ido a comer a algún restaurante, el que sea, recordarán que en la mayoría hay un mesero o mesera. Se acercan (muchas veces, no todas) amablemente y explican la carta, ofrecen algo en particular de beber, toman nota o se acuerdan; pasan algunas veces para ver si se ofrece algo y normalmente sonríen.

Digamos que he descrito algo «normal» o «común» que sucede en estos sitios. Pero también, recuerde, aquel lugar donde tuvo una muy mala experiencia gracias al tipo de atención que recibió. Tal vez alguna mala cara, retraso en la entrega de algún platillo, confusión de la orden, en fin. Todo «normal».

Ahora imagine que, la experiencia es horrible por algo exactamente contrario: exceso de atención. Esos meseros que preguntan: «¿quiere un postre?» y uno contesta que no y continúan: «un helado, un brownie, unas crepas…» y uno tiene que volver a decir que no; y entonces contestan: «un cafesito, capuchino, expresso, un digestivo», uno vuelve a decir que no y en fin, así con todo.

O esas veces que estás entrado en la conversación con tus compañeros, mientras sirves el último trago de la lata al vaso y llega el mesero, te quita la lata y empieza con voz más alta: «¿le traigo otra coca, o una cerveza, o tequila, o café o agua?» y ya se te fue la idea.

En fin, no es que piense que son terribles esos meseros y restaurantes, pero para todo hay gustos, pues. Pero el caso es que son abrumadores, su «amabilidad» es tal, que ya se vuelve servilismo y no hay necesidad, aunque haya a quien le encante.

Para el caso, pues son gajes del oficio. Ahora, hay que llevarlo al periodismo. ¡Sí existe! y es nefasto. Y esos son a quienes muchas veces ubica la gente y es lamentable.

Desde las entrevistas de decirle «señor presidente» o «señor gobernador», cuando acaban de ganar la elección, pero todo sea por caerles bien. Quienes con titulares que aplauden que hagan su trabajo o, incluso me tocó ver en la campaña, como un reportero se le acercó a un candidato para mostrarle la portada de la revista en cuestión y decirle que lo estaban tratando bien.

Y es que no se trata, ni debería, de «proteger» la imagen de un político; no somos amigos, tampoco enemigos, pero sí somos antagonistas. Esa costumbre, incluso, de referirse al gobernador como «jefe» es algo normalizado. «Es que a mi jefe eso no le va a gustar», es de lo peor que puede existir.

Y una de las cosas más lamentables, es la influencia en las nuevas generaciones. Quienes debutan en medios de este tipo y creen que así es el periodismo. De alabar y cuidar al que da lana y de golpear al que no lo hace.

¡Ah! porque ahora salen tan mal preparados que, se creen esa del periodismo mal pagado, ser empleados (casi serviles) nada emprendedores y nunca dar algo relacionado al emprendimiento (ni para buscar becas) en las curriculas; ni para saber cuánto cobrar en un trabajo freelanceado.

Lo único que saben hacer es recibir «chayo», ese dinero que recibe el periodista, sin ser facturado ni detectado, a manera de propina, que sirve para que su oferta informativa tome ciertos rumbos. Legalmente se llama soborno.

Y añado una más a la línea de «lo más peor». Creen que los que sí investigan, valoran, sintetizan y hacen periodismo, son más bien, enajenados, fundamentalistas, chaquetos y tontos. Es decir, aquí se mete uno para buscar fama y fortuna o está estorbando.

Por naturaleza, no podemos estar queriendo «llevarnos bien» con el poder. Es más, tan solo recordando una de las mejores frases de Ryszard Kapuściński, la parafraseo un poco: «los periodistas no matamos cucarachas, prendemos la luz para que corran» y yo le agregaría ¿a alguien le gusta ser amigo de las cucarachas?

Ni ser periodista se trata de quedar bien, ni los políticos deben creer que están sobre nosotros. En un plano antagónico, estamos al mismo nivel. Ojalá los siguientes gobiernos y periodistas se lo aprendan de memoria.

Por leerme ¡gracias!

Pueden contactarme en: [email protected] y en Twitter, a través de:

Juan Carlos Sánchez Díaz es un periodista multimedia, director de Poblanerías.com y docente universitario. Ha colaborado en diversos medios y agencias de noticias nacionales e internacionales, así como en conferencias. Es Diplomado en Periodismo de Investigación por el CIDE; Master en Periodismo y Comunicación Digital por la UAB y Maestro en Comunicación y Medios Digitales por la UDLAP.


POB/LFJ