El retraso en el crecimiento del bebé incrementa el riesgo de complicaciones al nacimiento de tipo respiratorio, metabólico, cardiovascular, así como alteraciones cognitivas y enfermedades crónicas a largo plazo, explicó la doctora Diana María González Pérez, Jefa del Área de Atención Perinatal en Segundo Nivel del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

La detección, dijo, se da entre la semana 14 y 16 del embarazo, a través de de un ultrasonido abdominal obstétrico para evaluar el crecimiento fetal, además del estudio de Doppler para conocer el estado de los vasos sanguíneos de la placenta; y precisó que las medidas terapéuticas están encaminadas a la prevención y atención de las complicaciones más frecuentes del feto.

Para prevenir el bajo peso de los bebés, recomendó una nutrición adecuada, fomentar el autocuidado antes y después del embarazo, disminuir la fertilización asistida, evitar el tabaquismo y las bebidas alcohólicas así como la concepción en adolescentes.

La neonatóloga recordó que el IMSS cuenta con 63 Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN), así como con cuidados integrales individualizados para cada recién nacido y su familia.

 

POB/JMVA