El “Primer Estudio sobre Mentiras en Salud” realizado por Doctoralia en colaboración con la iniciativa #SaludSinMentiras, señala que 76% de las noticias sobre salud provienen de publicaciones en redes sociales que no cuentan con una fuente confirmada y confiable.

El mayor riesgo de estas consultas es que la información no se filtra de manera adecuada, tampoco se corroboran las fuentes ni se toma en cuenta el contexto de la situación expresada, y aun así, la información se comparte entre contactos a través de redes sociales y aplicaciones de mensajería instantánea.

De acuerdo con el estudio, 4 de cada 5 médicos atendieron a pacientes que llegaron a consulta preocupados por una información que leyeron en Internet y que al final resultó ser falsa.

Los resultados indican que, 84% de los pacientes acostumbran a buscar en internet información sobre salud, síntomas o soluciones, lo que suscita que lleguen a la consulta médica con ideas preconcebidas.

El estudio resalta que muchas personas recurren a remedios caseros o a tratamientos que previamente consultaron en Internet, pero la mayoría de las veces, estas acciones no solo no solucionan el padecimiento, sino que incluso pueden cambiar el pronóstico de lo que en realidad se tiene.

“Los pacientes llegan a consulta convencidos que saben el padecimiento que tienen porque lo leyeron en internet y, en la mayoría de los casos, imaginan consecuencias o finales fatales”.

De acuerdo con el estudio, 3 de cada 10 mexicanos no validan la información con los especialistas médicos y se quedan con la información que leyeron.

Dentro de los temas médicos más recurrentes en cuanto rumores o noticias falsas, destacan los tratamientos no avalados por autoridades sanitarias, la alimentación, el cáncer, los efectos secundarios de medicamentos y la toxicidad de compuestos.

Por eso, se recomienda al paciente:

Analizar la información. Si no tiene una fuente o datos concretos de dónde viene, no distribuirla.

Evitar tomar decisiones de salud derivadas de la información que se encuentra en internet que no esté respaldada por una fuente confiable.

Corroborar que las fuentes sean empresas o instituciones formales y creíbles.

Contrastar datos de distintos estudios o distintas fuentes respecto al tema.

Consultar siempre a un médico para atender y prevenir oportunamente cualquier tipo de problemas relacionados con la salud.

 

 

 


POB/LFJ