OPINIÓN: La importancia del cifrado

Tanto el anonimato como las técnicas de cifrado suelen ser vistas como opciones válidas únicamente para personas que buscan llevar a cabo actividades ilícitas.

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Parece existir una tendencia a rechazar soluciones tecnológicas que impliquen discreción. Tanto el anonimato como las técnicas de cifrado suelen ser vistas como opciones válidas únicamente para personas que buscan llevar a cabo actividades ilícitas. Hace algunas semanas, abordé el tema del anonimato en esta columna; hoy ha llegado el turno del cifrado.

Esta semana, un par de naciones que no son cercanas cultural ni geográficamente, tuvieron un elemento en común: su rechazo hacia el cifrado en Internet. Los países en cuestión son Kazajistán y Estados Unidos. En la nación asiática, algunos informes de prensa señalaron que el gobierno ha solicitado a los usuarios de Internet la instalación de certificados raíz en sus dispositivos. Al hacer esto, el gobierno abre una posibilidad para tener acceso a tráfico que de otra forma estaría cifrado de extremo a extremo.

Si bien los oficiales de gobierno de aquella nación señalan que esta medida busca aumentar la seguridad de los usuarios, en realidad la medida implica diversos riesgos para las personas. Más allá del notorio riesgo para periodistas y activistas que trabajan con información sensible, la vulneración a esquemas de cifrado pone en riesgo la secrecía necesaria para transacciones comunes para los usuarios finales, como es el caso de operaciones bancarias o financieras.

En nuestro continente, William Barr, Fiscal General de Estados Unidos, señaló que las soluciones de cifrado constituyen un riesgo a la seguridad. No se trata de la primera vez que el uso de comunicaciones protegidas por mecanismos de cifrado es identificado como una práctica riesgosa para la sociedad.

Un argumento común es que tales comunicaciones, al ser “secretas”, son idóneas para planear e implementar conductas delictivas, tanto en el plano físico como en el virtual. Esto incluso ha llevado a que algunos gobiernos soliciten la creación de “puertas traseras” a las compañías que desarrollan mecanismos de cifrado, de modo algunas autoridades puedan tener acceso a las comunicaciones protegidas. Sin duda se trata de una mala idea. Como señala Internet Society, la existencia de puertas traseras en mecanismos de cifrado puede ser al mismo tiempo un método de acceso a la información de los usuarios por parte de entidades criminales.

En términos generales, la disminución en el uso de soluciones de cifrado puede ser un elemento que juegue en contra de la confianza en Internet. Apenas hace unas semanas compartí en este espacio los resultados de la Encuesta Global sobre Seguridad y Confianza en Internet. Los números indican que ha disminuido la confianza de las personas en Internet. En aquella ocasión, señalé que el cifrado puede ser una opción legítima para revertir esta tendencia. Hoy ratifico esa propuesta.

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Israel Rosas es analista de políticas de Internet que se desempeña en la intersección entre tecnología y comunicación, con experiencia en procesos regionales y globales. Es egresado de Ingeniería en Comunicaciones y Electrónica por el Instituto Politécnico Nacional.


POB/LFJ