De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la la población en Puebla en este año es de seis millones 168 mil 883 habitantes; y la proporción de niñas, niños y adolescentes disminuye, mientras se incrementa la de adultos y adultos mayores.

Ante el crecimiento de la población, el estado de Puebla y, en particular, la zona metropolitana, se encuentran en proceso de colapso urbano; la falta de servicios, la contaminación del aire y agua, y los problemas de movilidad.

En este contexto, Octavio Flores Hidalgo, investigador especializado en proyectos urbanos y de desarrollo de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (Upaep), señaló que Puebla está presentando anomia, es decir, un estado de desorganización social o aislamiento del individuo a quien ya le dejó de importar lo que le sucede a sus semejantes.

“Tenemos un proceso de colapso urbano, de agotamiento del modo de vida de la ciudad. Si no apostamos con verdaderas alternativas de transporte de mayor calidad, el costo ambiental seguirá creciendo”, resaltó en entrevista con Milenio.

 

Se proyecta que, a consecuencia de la disminución de la mortalidad, traducida en una mayor esperanza de vida para la población de la entidad (de 1990 a la fecha, la esperanza de vida en Puebla aumentó cinco años), el grupo de 65 y más años de edad, en los próximos dos decenios, comenzará a tener mayor peso relativo en las decisiones de la ciudad.

“Puebla es la cuarta metrópoli más grande del país y tiene una de las más grandes extensiones en comparación con la densidad. Tenemos espacios dentro de la ciudad que están subutilizados, prácticamente vacíos, como Amalucan, Gabriel Pastor y algunos puntos del Centro de Puebla”, comentó Flores Hidalgo.

Resaltó que en Puebla son evidentes los problemas de contaminación del aire, de abasto de agua y de tráfico de vehículos, que tienden a aumentar ante la falta de regulación y de políticas públicas estrictas.

“Se tienen que consolidar las ciudades, se tienen que hacer más compactas, enfocarse en un modelo para terminar con la pobreza, el hambre, mejorar las condiciones de nuestros ecosistemas, de trabajar más con la equidad de género y con la inclusión social, y con la mejora de la calidad de servicios”, apuntó.

Destacó que en la población no existe la conciencia de que el ser humano no es el dueño sino parte del planeta, y que está obligado a impulsar acciones para recuperar y cuidar al medio ambiente.

 

POB/JMVA