Una escena frecuente que nos hemos encontrado, especialmente los fines de semana quienes alguna vez habitamos la bella Cholula: un respetable caballero trastabillando por las calles de San Andrés con su caguamita en mano o de plano ya tirado en alguna esquina despertando tras un merecido descanso para seguir atorándole a la cervecita caliente que le quedó de la noche anterior.

Otra escena frecuente, esta vez en las cercanías a las canchas de futbol o beisbol de su localidad: Un grupo de deportistas llaneros agazapados sobre un cartón de caguamas o de medias, conversando las proezas o yerros que acaban de suscitarse en la cancha de juego, al tiempo que disfrutan de esas banqueteras que enaltecen los triunfos y lavan las derrotas.

Además de estas clásicas escenas cholultecas, las cuales pueden aplicar bien para cualquier otro municipio de nuestra extensa república mexicana, existen muchas más en las que consumir alcohol por la mañana ni siquiera estuvo en duda. Sin embargo no es el caso de todos, y ese también puede ser un dilema moral que se nos haya presentado, ¿Es muy temprano para destapar esa cheve?

Echarse una chela de las macro (Cuauhtémoc-Moctezuma o Grupo Modelo) con un mole de olla (menudo para nosotros los norteños), o con unos taquitos de carnitas, o con unas memelas son excelentes opciones para un domingo por la mañana, pero, si ya vamos a pecar pues hay que pecar con todo ¿no?

En calidad, no hay comparación entre una cerveza artesanal y una cerveza comercial, es por eso que aquí les vamos a enumerar unas cuantas recomendaciones para cuando decidan beber una cheve mañanera y tengan la disposición para buscar la mejor opción posible.

A tomar en cuenta que, aunque no es dañino tomar una cerveza en la mañana per se, hacerlo en exceso sí lo será, por lo que los invitamos a beber con moderación, sin importar si acaba de salir el sol o apenas se está metiendo.

Como en la gastronomía no hay definitivos sino mucha subjetividad, les invitamos a probar estas sugerencias pero también a experimentar con sabores, aromas y texturas en cuanto al maridaje se refiere. Pruebe y pruebe hasta que encuentre algo que a usted le funcione.

Foto: Juan Carlos Sánchez

1.

Schwarzbier.
Ejemplos comerciales: Mönchshof Schwarzbier, Schmucker y Escorpión Negro de Baja Brewing.

Este tipo de cerveza es originario de Alemania, específicamente de Sajonia, Turingia y Franconia. Literalmente su nombre significa cerveza negra. Es elaborada con maltas tostadas, las cuales le brindan un ligero sabor dulce, con un retrogusto seco y prolongado, puede saber a chocolate amargo, sin llegar al quemado. El lúpulo empleado en su elaboración le da un amargor moderado.

Recomendamos para el desayuno acompañarla con unos tacos de carnitas o de barbacoa estilo Hidalgo, ya que el sabor tostado de la Schwarzbier relaja el ahumado de la barbacha y el dulzor de la malta ayuda a reducir el calor del picante (obvio le tienes que echar salsa a los tacos). Además que este tipo de cerveza va bien con los alimentos grasos. Otro factor a considerar es el amargor moderado de esta cheve, el cual se complementa con los aliños que se le avientan a los tacos como lo son cebolla, cilantro y limón.

Foto: Juan Carlos Sánchez

2.

American IPA.
Ejemplos comerciales: Sculpin de Ballast Point, Galápago o Crossover IPA de Urbana.

Esta cerveza es la re interpretación estadounidense de una vieja receta británica, la cual en tiempos modernos se ha popularizado gracias a la cultura de la cerveza artesanal. En ella se utilizan los ingredientes tradicionales pero originarios de este continente, los cuales le brindan un sabor resinoso, cítrico y floral, además de un amargor intenso.

En el retrogusto se queda ese amargor, más no debe ser molesto. Para acompañar de mejor manera esta cheve en el desayuno recomendamos unos chilaquiles o memelas, debido a que se realzan los sabores picantes, característicos de la gastronomía mexicana.

Foto: Juan Carlos Sánchez

3.

Oatmeal Stout.
Ejemplos comerciales: Founder’s Breakfast Stout, Lágrimas Negras de Rámuri, Mantarraya de Agua Mala, Double Chocolate y Drágula de Insurgente.

Popular cerveza británica que surgió a finales del siglo XIX como una bebida que nutre y energiza a inválidos y enfermos, la Oatmeal Stout es perfecta para acompañar el más clásico de los desayunos: huevos al gusto.

La sedosa yema cruda de unos huevos estrellados no tiene mejor compañera que la Oatmeal Stout, pues la avena incluida en la molienda de su preparación tiene ese mismo efecto en boca. Si además en el desayuno se incluye algún embutido como chorizo, o carnes frías como jamón o tocino, el ligerísimo amargor de esta bebida aminorará su sabor graso, respetando al tiempo lo salado del mismo.

Y por si no fuera suficiente, el intenso tostado de la malta de avena es un perfecto sustituto de una taza de café, ya que es precisamente ese gusto el que deja este maravilloso elixir.

 

 

 


POB/LFJ