ANÁLISIS: CC Angelópolis y su poco respeto por el peatón

El diseño del estacionamiento, no está pensado en que camine el peatón. Olvida que aquel que llega en auto, se baja y automáticamente se convierte en peatón. Y ahí se da cuenta uno de lo cafres que son los clientes.

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El fin de semana fui a Angelópolis, quedé ya tarde dentro de El Palacio de Hierro y nos hicieron salir de la tienda al estacionamiento, ya no se podía salir por la puerta que da al centro comercial.

El carro estaba a la altura de la zona de comida, en el segundo piso, así que, hubo que caminar por la periferia del inmueble.

De pronto ¡oh sorpresa! ya no había banqueta. Sin aviso, de pronto se acaba y a lo lejos se ve un letrero que avisa –que evidentemente ya no hay– y que se debe cambiar a la zona peatonal; el problema es ¿cómo se cambia uno?

El diseño del estacionamiento, no está pensado en que camine el peatón. Olvida que aquel que llega en auto, se baja y automáticamente se convierte en peatón. Y ahí se da cuenta uno de lo cafres que son los clientes.

En el intento de cambio a la zona peatonal, hubo que esperar la cortesía de alguno que cediera el paso. Ahí, varados y sin banqueta y esquivando al gandalla que está muy ancho.

Evidentemente me molestó el hecho, me más me molestó la reacción de mi amiga que acompañaba. Me jaloneó del brazo para que no me cruzara y me decía «hay que respetar». Para ella, el peatón es el segundo en prioridades.

Y las calles son iguales. Mientras que el automóvil deja de ser un medio de trasporte y se convierte en símbolo de estatus, valiendo madre su generación de contaminación, también hay que hacerle caravanas.

Una cosa que es que los gobiernos no sean capaces de hacer una buena planeación de movilidad y otra cosa es que la misma iniciativa privada en sus propios estacionamientos, para sus propios clientes que son peatones, no piense en ellos.

Pero como decía nuestro antiguo editor, Bernardo Stril QEPD; es como pedirle peras al olmo. Si en el Angelópolis Life Center, dejan que los autos se suban a las banquetas estorbando a los pasos de las personas. Porque ellos también creen que el peatón va en segundo o tercer término.

Son tan estúpidos que, se avientan una inversion de varios millones haciendo estacionamientos subterráneos y no le avisan a sus usuarios, luego entonces, no los usan y como dije, se estacionan sobre las banquetas.

Entonces ya tenemos dos, los carros van por donde van y van por donde va el peatón. A toda madre. A la otra, el Centro Comercial Angelópolis, tendrá un video como el de Woodfield Mall en Illinois.

Y en un caso similar, los automovilistas de un fraccionamiento de La Calera, rebasando el límite de 30 kilómetros por hora, en calles donde hay niños jugando. Estos de verdad sí son estúpidos, porque una de las cosas que les vendió el carísimo fraccionamiento, fue un espacio de convivencia y respeto.

Ellos llegaron a ponerle en la madre y la administración de El Pedregal de la Calera, defiende a los irresponsables y no a los peatones. Qué incongruencia.

¿Qué necesita esta gente? Solo son dos ejemplos nombrados. Cuénteme ¿qué tal le va en Lomas, en La Vista, Solesta, Galerías Serdán? Ahí todos en algún momento se vuelven peatones después de ser conductores.

¿Dónde van a parar? Todos somos peatones.

Por leer hasta aquí, gracias.

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Juan Carlos Sánchez Díaz es un periodista multimedia, director de Poblanerías.com y docente universitario. Ha colaborado en diversos medios y agencias de noticias nacionales e internacionales, así como en conferencias. Es Diplomado en Periodismo de Investigación por el CIDE; Master en Periodismo y Comunicación Digital por la UAB y Maestro en Comunicación y Medios Digitales por la UDLAP.


POB/LFJ