OPINIÓN: De voceros a personeros de la 4T

La Comunicación Política exige mucho rigor cuando se trata de manejar la comunicación y vocería de los hombres que ejercen la gobernanza.

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La Comunicación Política exige mucho rigor cuando se trata de manejar la comunicación y vocería de los hombres que ejercen la gobernanza.

Muchos de los hombres y mujeres de poder han sufrido los peores embates en su imagen personal debido a errores de quienes son los responsables de su comunicación y difundir sus actividades.

Dicen que la peor maldición que persigue a un comunicador o a un periodista es que lo nombren Director de Comunicación Social de un gobierno. Es como el beso del diablo, porque el cargo termina con carreras y trayectorias.

La vieja usanza de los voceros o coordinadores de las áreas de comunicación es difícil de romper, sobre todo cuando están acostumbrados a esos estereotipos donde el área de Comunicación Social la entienden como el manejo de boletines y redes sociales.

Los personajes en cuestión pierden de vista elementos tan importantes como la logística y la construcción de relaciones con los medios de comunicación.

Hace unos días, el gobernador Miguel Barbosa dio la nota viral en las redes sociales al ventilarse in fraganti su video en una transmisión en vivo de Facebook en la que el mandatario nos dejó mirarlo y oírlo cómo es: Despótico e imperativo.

En segundo plano se escuchan las voces de sus interlocutores quienes con un tono de sumisión exponen el caso del personal de la pasada administración.

Errores como estos son francamente imperdonables cuando se trata de tener rigor a la hora de cuidar la imagen de un gobernador.

Y es que los voceros pierden la perspectiva de lo que son y de lo que deben de hacer.

Muchos de ellos se convierten en verdaderos personeros que pasan a ser vasallos, porque su poder de decisión es nulo. Es más, resulta vergonzoso que muchos de estos señores y señoras, no se atrevan a hacer cabildeo con medios de comunicación por temor a que el golpeteo se de en contra de ellos y no de sus jefes.

Los gobernadores de Morena en el país están monitoreados con lupa, sobre todo, aquellos que tienen en sus bastiones de poder, verdaderas dinamitas no sólo por temas políticos, sino por temas de inseguridad y corrupción.

En el caso de Puebla, el mandatario estatal lleva menos de un trimestre al frente de la entidad. Sin embargo, lo que se ha observado hasta el momento, es la poca o nula estrategia para contrarrestar efectos adversos ante situaciones como las renuncias en el gabinete, el nepotismo de varios funcionarios, el arribo de mucho personal foráneo para ocupar los cargos de poder, la falta de control en los temas de seguridad y la escasa contención ante una medida impopular como el alza del costo del pasaje en el transporte colectivo.

Señores y señoras responsables de la Comunicación Social asuman que su trabajo no es convertirse en “personeros” de sus jefes (los gobernantes). Su trabajo obligado es cuidar la imagen del gobernante en turno, sin que ello implique que los medios de comunicación tengan que asumir una “vasallismo” para publicar o manejar las versiones que ustedes difundan.

Es reprobable que en lugar de hacer su trabajo, se conviertan en redactores de cartas aclaratorias plagadas de adjetivos, juicios de valor y advertencias que distan mucho de la libertad de expresión que hoy en día tanto abanderan los gobiernos de la 4T.

En el pasado reciente, varios de ustedes que hoy son voceros de la llamada 4T, los vimos defendiendo a las ligas del morenovallismo o bien denunciándolos en sus redes por agresiones y quejándose del ataque y censura a los medios de comunicación. Hoy replican el pasado con mucha exactitud; sólo un detalle, la caducidad también aplica para las vocerías así que cuidado, porque el juego se volverá a invertir y: “Las reses de hoy, serán los carniceros del mañana”.

@rubysoriano
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