OPINIÓN: El cannabis u «oro verde» y la crisis de opiáceos

Que uno de los beneficios del cannabis, que ya se conocía desde 1985 cuando se identificaron los “flavonoides” cannflavinas A y B se haya comprobado, no es noticia y no debería emocionarnos.

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Los temas que causaron revuelo esta semana con respecto al tema cannábico, fueron dos. Uno lo voy a tocar rápido, pues ya había escrito sobre el tema y además, la nota tiene más de una semana y apenas está causando impacto.

A la nota que me refiero, es a la entrevista de Luis David Suárez Rodríguez, presidente de la Asociación Mexicana de Medicina Cannabinoide, A.C. (AMMC), a El Universal; en la que planteó, al ser cuestionado sobre el posible liderato del país como productor de cannabis, que al regularse este, todas las comunidades que habían sido asediadas por el narco y que habían estado produciendo la planta de forma ilícita, ahora podrían hacerlo de forma legal, y con sus conocimientos “sería nuestro oro verde y beneficiaria a las comunidades golpeadas, a la investigación clínica y a los pacientes”.

De acuerdo con Steven Hawkins, presidente de Horizon Etf, un fondo de inversión especializado en compañías enfocadas al cannabis, ha declarado que el mercado del cannabis “es Apple del futuro” y para los analistas de Cowen & Co, el mercado legal del cannabis puede valer 50.000 millones de dólares para el 2026.

El segundo tema que voy a tocar es el de la investigación publicada en la revista Phytochemistry, la cual fue realizada por un grupo de investigadores de la Universidad de Guelph (Canadá) y que concluyó que la planta del cannabis crea moléculas de alivio del dolor, hasta 30 veces más poderosas que la Aspirina al reducir la inflamación.

Que uno de los beneficios del cannabis, que ya se conocía desde 1985 cuando se identificaron los “flavonoides” (término genérico con que se identifica a una serie de moléculas secundarias utilizadas, durante el metabolismo de las plantas) cannflavinas A y B se haya comprobado, no es noticia y no debería emocionarnos, pues entre más datos salen a la luz, más se hace conciencia sobre la cantidad de desinformación que se publicó, con respecto a la planta con tal de estigmatizar su uso.

Lo que es noticia es que, con esta conformación, una de las observaciones que plantea el Dr. Tariq A. Akhtar, profesor del Departamento de Biología Molecular y Celular y colaborador de la investigación, es que:

“Es evidente la necesidad de desarrollar alternativas para el alivio del dolor agudo y crónico que van más allá de los opioides «.

Crisis opiácea

De acuerdo con una investigación realizada por Bleacher Report en 2017, el uso de Vicodin (Hidrocona; a su vez derivado de la Codeína) y Oxicodona “es cada vez mayor en la NFL, incluso más que el de Toradol”.

Aquí es importante resaltar que del opio derivan sustancias como:

  • La codeina –considerado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como un opiaceo débil y utilizado como analgésico–.
  • La morfina –considerado por la OMS como opieaceo potente–; y de esta, a través de un proceso de síntesis (descubierto en 1806), se obtiene la heroína.

Hay que recordar que la OMS divide los analgésicos en una escalera compuesta por tres escalones.

Fuente: OMS

Además, Nate Jackson, ala cerrada con siete años y tres equipos de experiencia, redactó en una columna para el NY Times“El tratamiento estandarizado para el dolor en la NFL son analgésicos e inyecciones antes del partido”.

El Informe de Drogas 2019 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC por sus siglas en inglés), dentro de una de sus conclusiones plantea:

“Los opioides continuan causando el mayor daño, son culpables de dos terceras partes de las muertes atribuidas a uso de drogas. La gente que se inyecta drogas -cerca de 11 millones usuarios mundiales en 2017- corren el mayor riesgo. Más de la mitad vive con hepatitis c y cerca de un octavo vive con VIH.”

Frente a estos datos y retomando un testimonio de Ryan Clady, ex liniero ofensivo de la NFL con 9 años y 2 equipos de experiencia, al ser cuestionado sobre cómo ayuda la marihuana con el dolor comentó: “Todo fin de semana es como un choque de carro”.

Sumado a este testimonio, Jackson retomó en su columna, el caso de Josh Gordon, jugador que fue suspendido dos veces por «violar la política de abuso de sustancias» de la NFL en 2018 y que el pasado 16 de agosto le fue permitido volver a jugar; y escribió:

“Está lo suficientemente en forma para correr decenas de jugadas a la ofensiva. Memoriza extensos libros de jugadas, lenguaje de señas, lenguaje en código para el cambio de jugadas por parte del mariscal de campo y se adhiere a los horarios casi militares de la NFL. Parece un hombre con el control total de sus facultades.”

Actualmente y de acuerdo con una nota del portal Boston dando seguimiento al historial de abuso de sustancias de Gordon, el receptor:

«Permanece en la Etapa 3 del programa de abuso de sustancias de la NFL, lo que significa que está sujeto a pruebas de drogas al azar. Si no pasa una prueba, se enfrenta a otra suspensión indefinida.»

Pueden contactarme en: [email protected] y en Twitter, a través de:

Juan Manuel Vargas Alvarez es un periodista en proceso de formación. Estudia la licenciatura en comunicación y ha cubierto elecciones en los tres niveles, justas deportivas, tomas de posesión, manifestaciones, desalojos y varios eventos de manera multimedia.


POB/JCSD