Fotos: Juan Carlos Sánchez Díaz
Juan Manuel Vargas Alvarez.

Viernes 13 en el Estadio Cuauhtémoc. La suerte no podía jugar peor pasada para la Franja cuando al 1:30 de inicio, San Luis, de los pies de Nicolás Ibáñez anotó el primer gol de la tarde, el más rápido en la historia de la franquicia.

Foto: Juan Carlos Sánchez

Si de supersticiones se trata, Gustavo Matosas, el nuevo director técnico de San Luis, es recordado por sus cávalas en la final entre León y Pachuca cuando derramó sal sobre el campo. Aunque si de amuletos hablamos, Puebla ha optado por jugar solo con el uniforme de local desde que Juan Reynoso llegó. Pero, como dicen por ahí, “la suerte no juega” y los que estuvieron en el césped de rojiblanco lo demostraron.

A los 20 minutos las transiciones de izquierda a derecha entre los laterales Luis Reyes y Sebastián Mayada tenían a la zaga poblana más revuelta que pozole de fiestas patrias, esto al punto que el balón pasó por toda el área grande entre las miradas de Daniel Arreola y Maximiliano Perg para que, en el balcón del área, Oscar Benítez “cual grito en 15 Septiembre” rematara en seco para clavar el segundo. Pero todavía no son las fiestas patrias y esa noche aun era 13.


Al minuto 44, Puebla encontró la forma de “espantar” las malas vibras, con una pata y no de conejo como rezan las cávalas. Fue Arreola con un “zapatazo” de larga distancia como pudo vencer a Felipe Rodríguez y puso el suspenso para el segundo tiempo.

En la segunda parte, la malaria del 13 se repartió entre ambas escuadras. Primero con los locales, un remate de Francisco Acuña –ya con arquero y defensa vencida–pegó en el poste.

Minutos después, San Luis tuvo la suya a través de Juan David Castro, sin éxito; y luego vino el mal tino de Matías Alustiza, quien mandó la bocha al costado de la portería dejando ir el empate.

Foto: Juan Manuel Vargas

Y porque las oportunidades no vuelven, en la siguiente media hora a San Luis se le olvidó el juego del primer tiempo y el Puebla simplemente estuvo trabado en el medio campo, ahí unas intentadas de Omar Fernández por la banda de la izquierda al punto de que casi consigue que le marquen un penal al minuto 81 pero el V.A.R al final se lo negó.

Los últimos cinco minutos se hicieron largos para ambos equipos. La presión excesiva del primer tiempo tenía muertos a los equipos, el medio campo pasó a ser un mito. Los trazos largos y las jugadas barrio en la banda para bajarle al cronometro proliferaron, en esa longitud del campo David Castro marcó el tercero definitivo para los potosinos y seguido vino la expulsión de Acuña. Con esto, el viernes 13 cerró para el Puebla con un 1-3 en contra.

 

 


POB/LFJ