OPINIÓN: La 4T de quienes no consumen noticias y creen que sí

La información es bien valiosa y parece que hay quienes nunca van a entenderlo. La reflexión de hoy es sobre por qué consumir noticias de manera habitual.

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«Por no leerlo a tiempo, mire lo que me pasó»

Respondía un anciano judío al ser cuestionado por leer «Le Figaro», el periódico de derecha por excelencia en Francia.

«Hay que escucharlos para ver por dónde vienen».

Respondía un periodista a otro, al ser cuestionado por sintonizar Imagen en la radio, al tiempo de etiquetarla como «el enemigo».

La primera cita, es parte de una anécdota que contaba Ricardo Raphael, periodista y profesor del CIDE, en una sesión del diplomado en periodismo de investigación. La segunda, me lo cuestionó un colega director de un portal de noticias local.

La información es bien valiosa y parece que hay quienes nunca van a entenderlo. La reflexión de hoy es sobre por qué consumir noticias de manera habitual.

Hoy en día les hago exámenes regulares a mis alumnos de periodismo, sobre las noticias más importantes de la semana. Les cuesta trabajo recordarlas, pero más comprenderlas. Y aunque ahora les va mejor que al inicio, todavía falta mucho.

Solo los estudiantes de la materia de periodismo «se dejan» hacer estos exámenes. Ya les he anticipado el camino a los de otras materias que tienen que ver con contenidos digitales y se erizan un poco.

Y es que el recuerdo de cierto alumno de mercadotecnia, de hace unos seis o siete años, me regresa a la mente una y otra vez. Lo tengo agregado de amigo en el Facebook y pues… opina cada estupidez.

A esos del marketing sí que les hice sufrir por preguntarles noticias en los exámenes; pero lo peor era cuando les preguntaba por los responsables de la alcaldía de Puebla o gobierno del estado. Una vez les cuestioné sobre los estados que colindan con nosotros y nadie pudo.

Fueron a quejarse a la coordinación de la carrera y la jefa les dio la razón: son estudiantes de merca, no comunicación y menos periodismo, no tienen por qué saber noticias. Esa fue básicamente la respuesta y cesé de hacer esos «latosos» exámenes.

El alumno que les mencionaba, los lidereaba. Un poco soberbio, sentía (irónicamente) que se las sabía todas. Acostumbrado a intimidar con su físico, se levantaba para hablar más algo o simplemente se relajaba en la silla, recargado hacia atrás, para descalificar cualquier cosa.

Cierto día, en una revisión de examen me increpó y dijo lo siguiente: no quiero y no voy a leer noticias; me choca la política, no siento que sirva de nada; yo no soy de los que piensan que el país va a cambiar, menos leyendo; es más, mi tirada es irme de aquí, yo cuando menos, no voy a hacer el cambio.

No lo entrecomillé porque fue un parafraseo. Abrí los ojos sorprendido, después bajé la mirada y le dije que estaba decepcionado. De hecho, le mencioné que cuando menos, al ser estudiante de mercadotecnia, que le sirviera informarse para conocer a su mercado. Le valió, escuchó su calificación y se fue.

¿Y qué creen? «su tirada» no se cumplió, aquí sigue. Me da mucha risa porque, pues se supone que no lee, no va a lograr el cambio, las noticias le valen y pues, se iba a ir de país; lo había dicho muy seguro y hoy en día, tiro por viaje critica la gestión de López Obrador en Facebook.

De hecho, se avienta esas puntadas del peligro para México, estar en contra de la reelección y la permanencia en el poder, que si la economía se va al traste y ya nomas le falta comparar con Venezuela.

¿Por qué me rio de él? Por nervios, por ansiedad. De verdad me preocupa. No recuerda lo que dijo hace unos años y peor, no recuerda lo que, se supone, le enseñaron en la primaria y las fechas conmemorativas de cada año en las que se hacen hasta desfiles.

Me refiero a que en fechas recientes, compartió una imagen donde ponderaba a Porfirio Díaz como el mejor presidente que ha tenido México. Me encantó escribirle que se preparara para la reelección de AMLO porque, pues Díaz no había estado un periodo solamente, sino que estuvo 35 años.

De hecho, tampoco sabe en qué acabó ese mandato. Para quienes se les va la onda, el porfiriato acabó en la Revolución Mexicana, que se conmemora cada 20 de noviembre. ¿Se les ha olvidado las clases de historia? Y eso sin hablar de una declive en la economía mexicana después de tantos años de un dictador en el poder.

A ver, no se trata de estar a favor de AMLO y en contra de Porfirio. Sino de cómo la ignorancia y desinformación nos hacen decir cosas terribles cuando vienen acompañadas de soberbia. Tal parece que sí están a favor de las dictaduras, solo les tiene que convenir el soberano.

Si el caballero hubiera estado enterado de qué representaba Andrés Manuel, tal vez se le hubiera ocurrido empezar a opinar, informadamente, desde antes y probablemente fomentaba el debate y convencía a uno u otro de votar por quien él creía era el mejor y tal vez ganaban. Pero eso es pedirle peras al olmo, como decía mi querido Bernardo Stril.

Y así, el resto. Por eso las citas al inicio de este artículo.

Si leyó hasta aquí, gracias. Si rió, también gracias.

Pueden contactarme en: [email protected] y en Twitter, a través de:

Juan Carlos Sánchez Díaz es un periodista multimedia, director de Poblanerías.com y docente universitario. Ha colaborado en diversos medios y agencias de noticias nacionales e internacionales, así como en conferencias. Es Diplomado en Periodismo de Investigación por el CIDE; Master en Periodismo y Comunicación Digital por la UAB y Maestro en Comunicación y Medios Digitales por la UDLAP.


POB/LFJ