OPINIÓN: Lucha Libre barroca y peyorativa

El nombre Barroco fue un movimiento negativo, rebelde, de desprecio, o con escaso respeto por lo que le antecedía.

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El Barroco fue un movimiento en contra de la rigidez del clasicismo en varias, todas, las manifestaciones de la vida en el ámbito de la superestructura. La cultura en general fue el asiento del movimiento. Se expresa con mayor presencia en la arquitectura, aunque el canto, el teatro, la pintura, la música, entre varias de sus expresiones, son importadas y moldeadas de acuerdo a la percepción barroca.

El calificativo de barroco, que puede ser sustantivo y adjetivo, dicen los que saben, fue un término en sus orígenes peyorativo, porque expresaba el ninguneo a la estructura permanente de lo clásico y perenne.

Así nació; como un movimiento rebelde que se burlaba de lo establecido.

¿Y qué tiene que ver con la lucha libre?

Nada.

Acaso que el nombre Barroco fue un movimiento negativo, rebelde, de desprecio, o con escaso respeto por lo que le antecedía.

En la última frase puede estar el quid de la fiesta de lucha libre que se llevó a cabo el pasado sábado.

Escaso o nulo respeto por lo que antecede.

Pero la lucha libre fue un buen pretexto para darle sentido a algo que se construyó sin sentido. Una critica de elevada elaboración para rescatar el sentido que actualmente, en la 4T, se le da al antecesor.

La rigidez, el estilo autoritario, riguroso, severo, que no admite cambios se combate si con el Barroco.

También en la política.

Rudeza innecesaria.

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POB/LFJ