OPINIÓN | Linchamientos digitales: el debate necesario

No es que uno defienda que Internet sea un espacio sin control; al contrario. Internet funciona gracias a estándares y protocolos definidos en comunidad.

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Tengo que iniciar esta columna haciendo una confesión. Soy del tipo de persona que compra libros a pesar de tener una lista de libros por leer. Ya sea en formato físico o impreso, es común que disponga de varios títulos pendientes y hoy he sumado uno a la colección. Se trata de “Linchamientos digitales”, de Ana María Olabuenaga.

En entrevista con Expansión, la autora indica que su libro está enfocado en un debate que ha cobrado fuerza en años recientes, no solo en México, sino en varios países del mundo: la influencia que tienen las redes sociales en la discusión pública. En particular, Olabuenaga se refiere a las polémicas originadas por señalamientos directos en contra de personas o grupos específicos.

El tema es uno que interesa por igual a diversos sectores de la sociedad, aunque con matices diferentes. Para quienes analizamos a Internet como tecnología, uno de los puntos de atención es el continuo llamado a “regular” estos espacios o a solicitar algún tipo de intervención de las instituciones del Estado.

No es que uno defienda que Internet sea un espacio sin control; al contrario. Internet funciona gracias a estándares y protocolos definidos en comunidad, los cuales son reglas, a fin de cuentas. En el caso de la noción común de regulación y/o intervención del Estado, esta debe plantearse en colaboración con todos los actores involucrados.

Por eso es que “Linchamientos digitales” es un insumo importante. Las ideas de Olabuenaga –más allá de los consensos que generen– nutrirán un debate necesario alrededor de un tema que está impactando las democracias de este siglo. Para encontrar el remedio a fenómenos como los “linchamientos” digitales o la difusión de noticias falsas, la comunidad necesita dialogar y encontrar consensos.

Es cierto que los procesos colaborativos y basados en consensos resultan más largos que aquellos en los que un actor impone soluciones rápidas. No obstante, los primeros generan resultados más duraderos y, sobre todo, reconocen la importancia de que todas las partes interesadas aporten conocimientos. No perdamos de vista que a Internet la construimos en conjunto.

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Israel Rosas es analista de políticas de Internet que se desempeña en la intersección entre tecnología y comunicación, con experiencia en procesos regionales y globales. Es egresado de Ingeniería en Comunicaciones y Electrónica por el Instituto Politécnico Nacional.


POB/LFJ