Las posadas se han vuelto una parte fundamental de los festejos del “Maratón” Guadalupe-Reyes. Originalmente nombradas “jornadas”, estas buscan representar el viaje que realizaron María y José.

Las posadas comienzan el 16 de diciembre y culminan el 24 de ese mes.

Al igual que otras celebraciones, son una herencia del sincretismo colonial. Los Franciscanos, Dominicos y Agustinos observaron las costumbres indígenas y descubrieron que su calendario se componía de 18 meses.

Foto: Agencia Enfoque

El décimo quinto mes se llamaba Panquetzaliztil, abarcaba del 9 al 28 de noviembre, ese último día se conmemoraba el nacimiento de Huitzilopochtli.

Las preparaciones eran distintas, incluían capturar y escoger prisioneros para sacrificar; se preparaba a los guerreros; los sacerdotes principales empezaban un gran ayuno, a este se podían unir miembros del pueblo; se escogían pequeñas imágenes del Tzoalli (amaranto); se colocaban unos recintos que se adoraban día y noche y se hacían guirnaldas con ramas de pino y flores.

Fueron los agustinos quienes decidieron tomar los 9 días de festejos de Hutzilopochtli y los relacionaron con los nueve meses de embarazo de la Virgen María. También asemejaron la figura del dios de la guerra con la de Jesucristo y junto con los franciscanos fueron de las primeras ordenes en cantar para pedir y recibir posada.

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La primera posada que se realizó fue en 1856, cuando el Papa Sixto IV dio la autorización, esta se celebró en el convento de Acolman.

 

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POB/JMVA