En México, 10 mujeres son asesinadas al día, y según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), seis de cada diez han sufrido violencia en algún momento de su vida.

Del total de muertes, solo 25% son investigadas como feminicidios, indica el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio.

El feminicidio es considerado por el sistema penal mexicano como la muerte violenta –por razones de género– de las mujeres y es la forma más extrema de violencia.

En el artículo 325 del Código Penal Federal, se establece que comete el delito de feminicidio quien prive de la vida a una mujer por razones de género. Se considera que existen razones de género cuando concurra alguna de las siguientes circunstancias:

1. La víctima presente signos de violencia sexual de cualquier tipo;

2. A la víctima se le hayan infligido lesiones o mutilaciones infamantes o degradantes, previas o posteriores a la privación de la vida o actos de necrofilia;

3. Existan antecedentes o datos de cualquier tipo de violencia en el ámbito familiar, laboral o escolar, del sujeto activo en contra de la víctima;

4. Haya existido entre el activo y la víctima una relación sentimental, afectiva o de confianza;

5. Existan datos que establezcan que hubo amenazas relacionadas con el hecho delictuoso, acoso o lesiones del sujeto activo en contra de la víctima;

6. La víctima haya sido incomunicada, cualquiera que sea el tiempo previo a la privación de la vida;

7. El cuerpo de la víctima sea expuesto o exhibido en un lugar público.

 

El Modelo de protocolo latinoamericano de investigación de las muertes violentas de mujeres por razones de género recomienda que todas las muertes violentas de mujeres que en principio parecerían haber sido causadas por motivos criminales, suicidio y accidentes, deben analizarse con perspectiva de género, para poder determinar si hubo o no razones de género en la causa de la muerte y para poder confirmar o descartar el motivo de ésta.

Además, existe una sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) establece que en el caso de muertes de mujeres se debe:

1. Identificar las conductas que causaron la muerte de la mujer;

2. Verificar la presencia o ausencia de motivos o razones de género que originan o explican la muerte violenta;

3. Preservar evidencias específicas para determinar si hubo violencia sexual;

4. Hacer las periciales pertinentes para determinar si la víctima estaba inmersa en un contexto de violencia.

Mexicanos desconocen qué es un feminicidio

Una encuesta realizada por Parametría demostró que la mayoría de los mexicanos desconoce qué significa el término feminicidio.

De acuerdo con los resultados, aunque la población sabe que el feminicidio es el asesinato de una mujer, desconoce que se debe a una condición de género.

Según las respuestas, 34% aceptó desconocer qué son los feminicidios y 16% dio respuestas erróneas al asociarlos con el suicidio de una mujer, las mujeres lesbianas o estar en contra de la igualdad de género.

Con las muertes de Ingrid Escamilla y la niña Fátima, en la Ciudad de México, las búsquedas sobre qué es un feminicidio incrementaron. A través de Google Trends, se observa que el día del anuncio de la muerte de Ingrid Escamilla, las búsquedas se intensificaron. Posteriormente, con el caso de Fátima, tuvieron un repunte.

Los lugares con mayor número de búsquedas son: Baja California, Guanajuato, Michoacán, Coahuila, Querétaro, Veracruz, Puebla, Jalisco, Nuevo León, Ciudad de México y Estado de México.

 

 


POB/LFJ