El jueves 13 de febrero, en la Asamblea Nacional de Francia, se votará una propuesta de ley para proteger y promover las lenguas regionales del país; con esto, la letra Ñ y otros signos diacríticos, podrán ser usados en nombres y apellidos, en la población francesa.

Agregar la “Ñ” al abecedario francés, es una iniciativa impulsada por activistas y políticos de la región de Bretaña, entre los que destacan Richard Ferrand y Paul Molac.

Ferrand aseguró que, la decisión del gobierno francés es un reconocimiento republicano de la riqueza que la diversidad de sus territorios, supone Francia.

El movimiento comenzó en 2017, cuando el Registro Civil francés impidió el registro de un bebé con el nombre Fañch, con base en una circular emitida por el Registro Civil en 2014, que prohíbe el uso de ciertos signos diacríticos, por consejo de la Academia Francesa.

La circular se basa en la voluntad del estado francés de mantener la unidad del país y la igualdad sin distinción de origen.

El caso del bebé «Fañch» tuvo su resolución mediante un documento emitido por el Tribunal de Apelación de Rennes, que permitió a la familia de origen bretón nombrar a su hijo con el carácter especial.

Este último movimiento judicial impulsó al diputado Paul Molac a realizar la propuesta a la Asamblea Nacional, en defensa de la identidad regional de Bretaña.

 

 


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